CAMBIO DE RUMBO EN EL CORREDOR MEDITERRÁNEO
Federico
Félix
Presidente
de la Fundación Pro AVE
Vicepresidente
de FERRMED
Es
bien conocida la relevancia que, para España en general, y para la
Comunidad Valenciana y el conjunto del Arco Mediterráneo Español en
particular, tiene la puesta en marcha del Corredor Mediterráneo para
el transporte de mercancías y pasajeros en ancho europeo.
También
es conocida la poca atención que este proyecto ha recibido por parte
de los sucesivos gobiernos de España y el manifiesto retraso que su
desarrollo arrastra, a pesar de la continuada demanda, sólidamente
argumentada, que de él se ha hecho y se sigue haciendo por parte de
la sociedad civil, de toda la cornisa mediterránea. Un ninguneo que
no sólo afecta seriamente los intereses del área económicamente
más importante y de mayor proyección exportadora de España, sino
también a la dignidad de los ciudadanos que en ella residen. Sin
embargo, un cambio de rumbo en el proyecto parece visualizarse en los
últimos tiempos.
La
Fundación PRO AVE, viene trabajando en colaboración con otras
organizaciones empresariales, de agricultores, camerales y sociales
de todo el Arco Mediterráneo español, en la promoción de este
proyecto desde hace más de seis años. Siempre hemos recibido buenas
palabras del gobierno de España, pero su comportamiento ha sido
decepcionante y dilatorio.
Esto
no es nuevo, pues ya lo sufrimos con la ejecución de la A-III y la
implantación de la alta velocidad Madrid-Comunidad Valenciana. Pero
en este caso, para facilitar una pronta conectividad en ancho europeo
con nuestro principal mercado, el europeo, aceptamos y negociamos una
alternativa provisional, el tercer carril, que suponía una sensible
reducción del presupuesto inmediato de inversión. Esto permitía
que las mercancías del Arco Mediterráneo accediesen al mercado
europeo en ancho internacional, reduciendo los costes de transporte,
incrementando la flexibilidad y aumentando la competitividad de
nuestra producción, de la que depende el 50% de las exportaciones
españolas, el principal motor de la reactivación y consolidación
del crecimiento nacional. Es decir, ha sido el interés nacional
tanto como el valenciano el criterio rector de nuestra propuesta y
reivindicación, sin renunciar al proyecto definitivo de doble
plataforma.
Pero
con todo y con esto el retraso en la ejecución ha sido la nota
dominante y sorprendente, para indignación de nuestros productores,
creciente riesgo para nuestra economía y privación de oportunidades
de desarrollo. Sectores tan importantes como el agroalimentario, el
azulejero, el automovilístico o el de servicios logísticos, ven
limitada su capacidad de crecimiento. Y se estrangula el potencial de
desarrollo y generación de nuevas actividades de mayor valor añadido
por la ausencia de una buena conectividad con Europa que convierta a
los puertos valencianos, estratégicamente ubicados, en nudo de
comunicaciones entre Asia y el centro y norte de Europa. Pero lo más
importante es que afecta seriamente a colectivos muy vulnerables de
nuestra sociedad, como los agricultores, y a un sector económica y
paisajísticamente estratégico, como es el agrario.
Sin
embargo, algo está cambiando. Un giro en el rumbo de la política de
infraestructuras del gobierno central parece estar viendo la luz. Y
en ello tiene mucho que ver la intensa acción movilizadora,
coordinadora y reivindicativa del empresariado del Arco Mediterráneo
llevada a cabo por la Asociación Valenciana de Empresarios en los
últimos tiempos. Por un lado, el nuevo ministro ha pasado de las
promesas a los hechos, afrontando seriamente el problema de mala
gestión y descoordinación que ha tenido bloqueados durante años
las obras de tramos críticos, como el de Castellbisbal-Vila-Seca, el
Vandellós-Castellón, el nudo de la Encina, la conexión desde
Alicante a Murcia y apostando por la implantación de un tercer hilo
en las dos vías del tramo Valencia-Castellón. Cuando todo esto esté
ejecutado (en 2019, según ha prometido el ministro), tanto la
Comunidad Valenciana como Murcia estarán conectadas con doble vía
de ancho internacional con la frontera francesa.
Y
este compromiso parece reafirmarlo el propio presidente Rajoy, en
declaraciones con motivo de la cumbre de la semana pasada entre los
presidentes de España y Francia, en la que el desarrollo de Corredor
Mediterráneo fue uno de los temas tratados. Lo que, teniendo en
cuenta la apuesta del presidente Macrón por un importante plan de
infraestructuras en su país y en Europa, constituye un poderoso aval
al proyecto.
La
experiencia, no obstante, aconseja no sólo no bajar la guardia, sino
trabajar por reforzar el nuevo viento de cola que parece impulsar el
desarrollo del Corredor. Esto implica hacer que la comisión de
coordinación del proyecto funcione, mantener y ampliar la labor de
movilización y coordinación de la sociedad civil del Arco
Mediterráneo español y conseguir la fuerza suficiente para acelerar
la construcción de la doble plataforma, que es el objetivo final.
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