V.I.D.A. DE UN CULO INQUIETO, un mapa de ruta diseñado por Ana Albiol que te ayudará a conectar con tu interior y a creer en ti misma



Editorial Espasa. 256 páginas

Rústica con solapas; 16,90€ Electrónico: 7,99€


¿Estamos preparados para estar solos?


¿Seríamos capaces de dejar todo para luchar por lo que queremos?


¿Te atreves a soltar, saltar y confiar?


Las respuestas a estas preguntas (y a muchas más) las da Ana Albiol en su V.I.D.A. DE UN CULO INQUIETO, un mapa de ruta que "te ayudará a conectar con tu interior y a creer en tí misma".


Para Ana Albiol "Libertad es saber que soy luz y sombra. Soy imperfecta, vulnerable, valiente, cobarde, generosa y egoísta. Soy simpática, abierta, rancia y cerrada. Soy intensa, superficial, alegre, dramática, humilde y egocéntrica. Lo soy todo.


Libertad es darme cuenta de que he pretendido ser perfecta para cumplir expectativas de otros y complacer a gente que no conozco. Que he actuado por miedo al rechazo. Que tengo derecho a vivir como quiero y que solo una decisión me separa de ello.


Libertad es permitir que mis valores cambien y ser coherente con ellos. Es entender que no tengo nada que demostrar. Que soy digna de amor por el simple hecho de existir. Que estoy aquí para Ser, para aprender y para fluir. Para vivir una V.I.D.A. con propósito, consciente y auténtica.


Libertad es hacerme mis propias preguntas y encontrar mis propias respuestas».

Y esta es mi historia.


Suelto, salto y confío".


Ana Albiol (Valencia, cosecha del 87), culo inquieto y alma libre desde la incubadora. Cuando tenía 19 años, su inconformismo la llevó a iniciar un viaje interior en busca de su propia definición de libertad. Trece años después, la encontró. Por el camino se convirtió en uno de los referentes más carismáticos del maquillaje en España gracias a su contenido en YouTube y la frescura de sus redes sociales, lo que le permitió impactar en la vida de miles de mujeres y desarrollar su verdadera vocación: la comunicación.


A pesar de su éxito, decidió colgar las brochas en el punto más alto de su carrera para seguir el camino de su corazón y adentrarse de lleno en el mundo del desarrollo personal, formándose con prestigiosos profesionales como Tony Robins, Gustavo Bertolotto, Techu Arranz, Borja Vilaseca o Sergio Fernández.


Certificada en coaching y programación neurolingüística (PNL) y speaker de emprendimiento en algunos de los eventos más destacados del panorama nacional, dedica la mayor parte de su tiempo a lo que asegura es su mayor logro profesional: su comunidad, con casi 93 mil seguidores en Instagram.


Ana Albiol afirma también que "Los Valores son aquello en lo que creo, lo que me importa, lo que me mueve. Constituyen mis instrucciones internas y son la base de las creencias que me ayudarán a seguir adelante, a seguir creciendo.


Si yo cambio, ellos cambian.

Si los pierdo, me pierdo.


La Ilusión es la fuerza interna que me levanta de la cama cada mañana. La pasión, las ganas. Aquello que me enciende, que ilumina mi presente y me impulsa hacia el futuro.


Dar y recibir es mi forma de conectar. De entregar lo que tengo, lo que soy, y de abrir los brazos a lo que venga. Es mi forma de influir en otros, de dejar huella y de permitir que la vida me dé mediante su ley de la correspondencia.


Así como es arriba, es abajo.

Así como das, recibes.


La Alegría es el estado al que llego cuando vivo mis valores con ilusión y me doy al mundo que me rodea. Es mi estado natural. Es sentir que, pase lo que pase, tengo motivos de sobra para seguir disfrutando del regalo de la vida.


Es jugar a reír.

Es no tomarme en serio".


¿Qué era lo peor que podía pasar?

Ana Albiol nos cuenta, paso a paso, lo que tuvo que recorrer para ser quien quería ser, intentando dejar a un lado los miedos y descubriendo por el camino lecciones de V.I.D.A. que las lleva por bandera.


Siempre había querido dedicarse al mundo de la comunicación, pero no pudo estudiarlo, así que se entró en la industria del maquillaje. Dentro descubrió lo que le gustaba hablar con sus clientas, encontrar sus puntos fuertes y potenciarlos a través de las brochas.


Se mudó a varios países con el objetivo de encontrarse a sí misma, aunque la gente de su alrededor no estaba de acuerdo. Aprendió lo que era vivir sola y enfrentarse cara a cara con sus inquietudes.


Al principio insegura, se abrió un blog para transmitir sus habilidades y creó varios cursos. Concentró a una gran cantidad de personas que querían escucharla, tuvo éxito y siguió ascendiendo en una importante cadena de maquillaje. Pero, ¿de qué valía si no sentía felicidad completa?


Ana decidió mudarse a Bali. Dejó todo lo que conocía, su casa, su familia, las comodidades y luchó por sus sueños, por su libertad. Aunque muchas veces todo parezca ir mal, si es lo que quieres, ¿qué te impide, como poco, intentarlo?


Aprender a estar solos


Ana Albiol hace un ejercicio de reflexión, a partir de su experiencia, sobre la soltería, que no necesariamente implica la soledad. Cuando se acaba una relación, acompañadas de miradas y comentarios ajenos, abundan las sensaciones de encontrarse perdido, las dudas de no saber estar sin la otra persona y las preguntas de "¿habré hecho lo correcto?"


A pesar de vivir en una sociedad que se proclama feminista, Ana afirma que la soltería, especialmente a partir de los treinta, está tremendamente juzgada con argumentos basados en las frases hechas de "se te está pasando el arroz".


Pero Ana defiende que tenemos que aprender a estar solos y entender que la felicidad depende únicamente de uno mismo, no de los demás. Cuenta sus experiencias viajando sola y que, gracias a ellas, aprendió que solo así uno se ve empujado a relacionarse con personas con las que seguramente nunca hubiera hablado.


"Mi única relación estable en los últimos años ha sido conmigo misma. Después de diez años encadenando parejas, decidí invertir mi energía en conocerme, aceptarme, respetarme y quererme antes de querer a otros."


En V.I.D.A., Ana cuenta cómo descubrió a los odiadores, ese montón de desconocidos que nunca están de acuerdo con lo que publica y que se amparan en la libertad de expresión. Pasó del asco a la ira que se transformó en pena y esta en miedo. Miedo a estar en su punto de mira. Con el tiempo, alcanzó la aceptación, aunque siempre con límites.


Diálogo, meditación, yoga, charlas motivacionales... Aprender a enfrentarse a constantes mensajes negativos no es fácil y, si no nos mantenemos fuertes, nos callamos y dejamos de publicar contenido que personalmente nos llena, corremos el riesgo de caer en su poder y abandonarnos.


Los odiadores van a odiar.

Es su elección de vida.


PROMETO estar a tu lado sin condición, cogerte de la mano, felicitarte cuando aciertes y cuando falles.

PROMETO tenderte la mano para levantarte cuando caigas y devolverte a la tierra cuando te pierdas en el vuelo.

PROMETO callar cuando haga falta para que conectes con el silencio que te permite encontrarte.

PROMETO sonreír con tus lágrimas y llorar de la risa.

PROMETO no aferrarme cuando sea hora de soltar, impulsarte para saltar y recordarte que eliges confiar.

PROMETO mirarte a los ojos cuando el miedo nos secuestre y no olvidar que buscamos verdad.

PROMETO Ser y Estar.


Siempre.

Contigo.


Probar a ver que pasa


Ana Albiol se inició en el mundo del yoga pensando que no iba a ser para ella, pero, poco a poco, se volvió una práctica imprescindible en su día a día, una forma de autocuidado. En ella ha intentado refugiarse ante cualquier circunstancia: el odio, la muerte, la depresión...


Como complemento, cuando necesita reconectar consigo misma, se viste con su bata de pensar, ese anclaje granate que la ayuda a poner el foco en los asuntos importantes.


"El efecto del yoga traspasó las paredes del estudio. Mi percepción a través de los sentidos se vio alterada, los olores ganaron intensidad, para bien y para mal, el sonido de los pájaros y de los coches pitando era más evidente y los colores estaban más saturados. Mi cuerpo era capaz de sentir el calor de un rayo de sol en mi espalda o la tensión acumulada en la escápula derecha. ¿Superpoderes? No. Empezaba a ser más consciente de mí misma y del mundo que me rodeaba."


Al mismo tiempo, empujada por otras personas que sí creían en su poder de comunicación, decidió adentrarse en el "coaching", la fórmula perfecta para transmitir a los demás sus ganas de V.I.D.A. Colgó sus brochas y, como tantas otras veces.

 

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