Madre patria, de Marcelo Gullo Omodeo, intenta desmontar "la leyenda negra contra España, desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo"

 

Editorial Espasa. 544 páginas

Rústica con solapas: 21,90€ Electrónico: 12,99€


MADRE PATRIA es un viaje a aquel momento decisivo de la historia de todos los países hispanohablantes, de uno y otro lado del Atlántico, que es el «descubrimiento y la conquista» de América. Marcelo Gullo Omodeo va a las fuentes y vuelve al presente y desmonta uno a uno los mitos que componen la leyenda negra antiespañola. Afirma María Elvira Roca Barea que "en Madre patria, el profesor Marcelo Gullo Omodeo demuestra que lo que está pasando ahora en España, en su contexto histórico y geográfico, es imposible de separar de la América hispana. Las cuentas pendientes son las mismas: afianzar las democracias y conjurar la inestabilidad territorial, cara y cruz de la misma moneda. Sorprende que el autor viva la profunda crisis que España atraviesa con tanta implicación y más sentido de la responsabilidad que muchos españoles".


MADRE PATRIA es un viaje al pasado para volver al presente, pero no solo es un libro de historia. Es un libro monumental y polémico, un libro derrumba-mitos y prejuicios, un libro que demuestra que la leyenda negra fue la obra más genial del marketing político británico, un libro que revela cómo la leyenda negra de la conquista española de América ha tenido consecuencias hasta hoy. Este libro es, como dice Alfonso Guerra en el prólogo: «un gran alegato frente a la difamación histórica contra España, la leyenda negra, y un grito de hermandad de todos los pueblos hispanoamericanos».


¿Qué relación podría existir entre el deterioro de los salarios en España y la leyenda negra? ¿Qué relación podría existir entre el separatismo catalán, que amenaza con hacer implosionar la unidad de España, y la leyenda negra? ¿Qué relación hay entre las manifestaciones indigenistas que en la ciudad de Quito obligaron al presidente Lenin Moreno a abandonar la ciudad y a huir a Guayaquil y la leyenda negra? La respuesta de Gullo no deja dudas: «esa relación existe, aunque usted no lo sepa».


¿Qué pasaría si a un pueblo se le tergiversa o se le falsifica su pasado? ¿Qué le sucedería a un pueblo si sus niños y sus jóvenes estudian una historia, la de su propio pueblo, intencionadamente falsificada? La respuesta, sentencia el profesor Gullo, es simple: ese pueblo perdería su «ser», su «ser nacional». «Aquello que le hace ser lo que es quedaría vacío de contenido, como un cuerpo sin alma. Eso es exactamente lo que le acontece hoy en día a España, y de ahí los impulsos separatistas, la hispanofobia que sienten los dirigentes políticos nacionalistas de Cataluña, el peligro de su disolución».


Gullo lanza una premisa clave como un cuchillo entre los dientes: la leyenda negra es el corazón de la falsificación de la historia de España y de Hispanoamérica. La historia de los pueblos hispánicos ha sido deliberadamente falsificada, y el olvido y la falsificación de la historia ha llevado, tanto en España como en Hispanoamérica, a la pérdida de su ser nacional. «Tanto para los españoles americanos como para los españoles europeos navegar hacia las fuentes implica más dificultades y desafíos que las que Ulises hubo de afrontar cuando intentaba volver a su patria. Y esto es así porque nuestra historia ha sido deliberadamente tergiversada».


En este monumental libro, Marcelo Gullo Omodeo demuestra que la leyenda negra fue la obra más genial del marketing político británico. Que, de manera inconcebible, los españoles se han creído la historia de España e Hispanoamérica que escribieron sus enemigos tradicionales, y se avergüenzan de un pasado del que deberían sentirse orgullosos. Que Hernán Cortés no fue el conquistador de México, sino el libertador de cientos de pueblos indígenas que estaban sometidos al imperialismo más feroz que ha conocido la historia de la humanidad: el de los aztecas. Que no fueron Pizarro y el puñado de españoles que lo acompañaban los que pusieron fin al imperialismo totalitario de los incas, sino los indios huancas, los chachapoyas y los huaylas. Que las masas indígenas en Colombia, Ecuador y Perú se mantuvieron fieles a la Corona española hasta el final. Que los libertadores Simón Bolívar y José de San Martín no quisieron romper de forma absoluta los vínculos que unían a América con España, sino que buscaron con todas sus fuerzas la creación de un gran imperio constitucional hispanocriollo con capital en Madrid. O que la responsabilidad de la disolución del Imperio español la tuvo Fernando VII, que prefirió estar preso en Europa y no libre en América.


Concluye el autor señalando que nada separa a España de América, ni a América de España, salvo la mentira y la falsificación de la historia, y que el futuro de ambas depende de que sean capaces de desterrar para siempre el mito de la leyenda negra de la conquista española de América.


Del prólogo de Alfonso Guerra


«Para que España siga siendo España es necesario que usted y todos los españoles europeos recuerden ahora —y nunca más vuelvan a olvidarlo— que ningún hispanoamericano —moreno, indio o criollo— es extranjero en España y que los españoles americanos sientan que ningún español europeo es extranjero en Hispanoamérica. Madre patria es un viaje hacia el pasado, hacia un momento decisivo de la historia de todos los países hispanohablantes: el momento del descubrimiento, la conquista y el poblamiento de América. Es un viaje hacia las fuentes históricas que no pueden disociarse del poder de la cultura en la lucha que las grandes potencias han realizado en todos los tiempos. En esas luchas, las potencias que se enfrentaban a España utilizaron la deformación de la historia como método de denigración de España y de los españoles, creando una visión nefasta de la actuación española y difundiendo lo que se conoce como la leyenda negra.


Una leyenda negra es una elaborada operación para lograr la imagen distorsionada de un país, con el objetivo de perjudicar los intereses del país denigrado y obtener beneficios para aquellos que ponen en marcha la manipulación. En verdad, es la exacerbación de un nacionalismo que para avanzar sobre otros países lanza a la opinión pública una especie fabulada entre otros datos reales.


Aquella escaramuza no es una excepción en la historia, en cada momento se ha producido una propaganda negativa contra el país dominante. Lo que diferencia a la leyenda negra española es que, lejos de ser combatida por las víctimas de la desinformación, fue asumida, interiorizada, por ellas, hasta con un cierto placer morboso. Quinientos años después no son pocos los españoles, incluso algunas instituciones públicas, que mantienen una posición que da carta de veracidad a las graves falsedades difundidas por los que se oponían a España hace ya cinco siglos. Es deslumbrante —y muy eficaz para luchar contra las mentiras sobre España— que haya de ser un español de América, el profesor Marcelo Gullo Omodeo, quien asuma la defensa de la acción española en la América hispana.


El autor rinde un tributo excepcional a la verdad histórica con argumentos que se sostienen sobre las posiciones de especialistas y protagonistas históricos de toda clase y condición, desde el marxismo al peronismo, sin olvidar a los liberales. Gullo Omodeo expone con claridad y precisión sus razones para desmontar la leyenda negra y las apuntala con testimonios directos de personajes que representan un amplio arco ideológico, lo que dota de mayor legitimidad a la ganada por sí mismo con sus certeras aseveraciones».


De la leyenda negra


La leyenda negra de la conquista española de América constituyó el principal ingrediente del imperialismo cultural anglosajón para derrotar a España y dominar Hispanoamérica. Vargas Llosa, de quien nadie podría sospechar simpatías franquistas o abrigo de viejos sueños imperiales trasnochados, afirma que «contribuyó a la extensión y duración de la leyenda negra la indiferencia con que el Imperio español, primero, y luego sus intelectuales, escritores y artistas, en vez de defenderse, en muchos casos hicieron suya la leyenda negra, avalando sus excesos y fabricaciones como parte de una feroz autocrítica que hacía de España un país intolerante, machista, lascivo y reñido con el espíritu científico y la libertad.


En definitiva, la leyenda negra, a través de la cual se produjo la subordinación cultural pasiva de España, que dura hasta nuestros días y que la lleva a no reconocer a sus hijos y a preferir en su suelo a los rubios teutones o, en Cataluña, a los descendientes del antiguo invasor, fue la obra más genial del marketing político británico.


¿De qué nos sirve conocer la verdad o la falsedad de la leyenda negra de cara al futuro?


«Sirve para que China no convierta a España en un parque temático y a los españoles en los extras de la película que vean los chinos cuando vuelvan a sus casas. Para que mañana y pasado mañana, usted, sus nietos y sus bisnietos puedan, en cualquier barrio de Madrid, Sevilla o Alicante, seguir tomándose en las cálidas tardes de julio una caña o un tinto de verano. Porque solo una inmigración masiva de hispanoamericanos podrá salvaguardar a España, que ya tiene una pirámide funeraria de un trágico final anunciado, y hacer entonces que España siga siendo España. Pero eso requiere de una profunda reconciliación entre los españoles americanos y los españoles europeos, una reconciliación para la cual hay que terminar con el mito de la leyenda negra, con lo que coloquialmente en Argentina denominamos zonceras —esas ideas dominantes que no nos dejan ver la realidad tal cual es y que son repetidas ad nauseam— relativas al genocidio de los pueblos originarios, a que España no descubrió América, a que Cortés conquistó México porque tenía dos arcabuces, cuatro perros y diez caballos, a que en Perú, antes de que llegara el cruel Pizarro, había un paraíso comunista donde todos los pueblos sometidos por los incas comían, bebían y danzaban alegremente».


«Nosotros los hispanoamericanos —e incluyo a nuestros hermanos brasileños— no estamos divididos porque seamos subdesarrollados, sino que somos subdesarrollados porque estamos divididos. Y hoy el fundamentalismo indigenista, que tiene su raíz en la leyenda negra y se expande como un huracán que lo destruye todo a su paso, amenaza con provocar una nueva fragmentación territorial de la ya inconclusa nación hispanoamericana, lo que terminará haciéndonos aún más subdesarrollados».


«La propagación de la leyenda negra y del indigenismo fue parte sustancial de la política exterior de Gran Bretaña, de Estados Unidos y, curiosamente, de la Unión Soviética. Todos esos «buenos muchachos» que cada 12 de octubre desfilan por las calles de Lima, Santiago de Chile o Buenos Aires contra la conquista española de América, siendo lo mejor que tenemos, porque son jóvenes idealistas, son al mismo tiempo la mano de obra más barata del imperialismo internacional del dinero, que utiliza el fomento del indigenismo para realizar una nueva balcanización de Hispanoamérica».


Algunos conceptos


EL CONCEPTO DE SUBORDINACIÓN CULTURAL «El pensamiento políticamente correcto —en cuyo núcleo se encuentran, entre otros tópicos, el genocidio de los pueblos originarios acontecido después del descubrimiento de América y la violación sistemática de las mujeres indígenas por los conquistadores españoles— se impuso tanto a las élites políticas como a las masas populares a través de lo que algunos autores han denominado «poder blando» o «imperialismo cultural», pero que nosotros preferimos denominar simplemente subordinación ideológica cultural.


¿En qué consiste ese poder blando o imperialismo cultural? Las políticas destinadas a lograr la subordinación ideológica cultural —es decir, las que pretenden imponer los objetivos de un Estado por medio de la seducción— fueron denominadas, elegantemente, por el politólogo estadounidense Joseph Nye como «poder blando».


Los Estados poderosos cuentan con instrumentos —«oficiales» y «no oficiales»— para lograr la subordinación ideológico cultural de los Estados más débiles. En términos de Nye, existen «generadores oficiales» —los organismos del Estado— y «generadores no oficiales» —Hollywood, Harvard, la Fundación Bill y Melinda Gates, etc.— de «poder blando». Entre los instrumentos oficiales, Nye menciona a la diplomacia, los medios de comunicación, los programas de intercambio, la ayuda para el desarrollo, la asistencia en casos de desastres naturales o los contactos entre ejércitos.


LAS ACCIONES ENCUBIERTAS QUE CAMBIAN EL RUMBO DE LA HISTORIA Son las acciones encubiertas las que conforman el núcleo duro de la política exterior de los Estados y muchas de esas acciones lograron cambiar el rumbo de la historia. Este es un hecho axial de la política exterior que no forma parte de los programas en ninguna universidad y que tiende a ser desvalorizado y calificado de «inverosímil» por parte de los académicos supuestamente «serios», aun cuando sus posibilidades de ser probados son absolutamente reales y concretas desde los cánones científicos más rigurosos.


Como ejemplo de algunas de las miles de acciones encubiertas realizadas por los Estados en los dos últimos siglos podemos mencionar las siguientes:


  1. La organización del viaje de Lenin, exiliado en Suiza, a Petrogrado, realizada por los servicios secretos del Imperio alemán a fin de que Rusia abandonara la guerra.

    2. La infiltración de los agentes del KGB en los seminarios católicos a fin de destruir desde dentro el poder del Vaticano.

    3. El soborno a los generales franquistas realizado por la diplomacia británica a fin de garantizar la neutralidad española durante la Segunda Guerra Mundial. 4. La ubicación, búsqueda y captura, durante la ocupación de Alemania, de los científicos nazis a fin de que trabajasen en Estados Unidos en el desarrollo del estratégico proyecto aeroespacial (Operation OvercastPaperclip).

    5. La ubicación, búsqueda y captura, durante la ocupación de Alemania, de los científicos nazis a fin de que trabajasen en la Unión Soviética en el desarrollo del estratégico proyecto aeroespacial.

    6. La difusión y promoción, realizada por la CIA, de la novela Doctor Zhivago, del escritor ruso Boris Pasternak, con el objetivo de debilitar, en el plano simbólico, a la Unión Soviética. Los órganos de inteligencia de Estados Unidos utilizaron una aparentemente inofensiva novela con el objetivo de desgastar y dañar la imagen de la URSS, tal como siglos antes Holanda e Inglaterra utilizaron la obra de Bartolomé de las Casas para desprestigiar y resquebrajar el poder del Imperio español.

    LA OPERACIÓN DOCTOR ZHIVAGO «Durante la Guerra Fría —según consta en documentos confidenciales de la CIA, desclasificados en el mes de abril de 2014 y dados a conocer a la opinión pública ese mismo mes por el Washington Post—, el Doctor Zhivago de Boris Pasternak (1890-1960) se publicó por primera vez gracias a un costoso operativo montado por la agencia de inteligencia norteamericana. Según consta en los archivos estadounidenses, la obra del escritor ruso constituyó uno de los pilares más importantes de la campaña mundial —llevada a cabo por la CIA a través de los medios de comunicación de masas— para «marcar la opresión soviética» y desprestigiar el sistema comunista. En 1957, los servicios de inteligencia británicos sugirieron a las autoridades de la CIA la publicación de Doctor Zhivago, ya que consideraban que tenía un valor inestimable como elemento de propaganda anticomunista. La agencia estadounidense evaluó entonces que, efectivamente, la novela poseía un alto potencial de daño y que sería muy conveniente para el interés de Estados Unidos lograr convertirla en un éxito mundial. Fue entonces cuando el presidente Eisenhower, trasrecibir el informe de la división soviética de la CIA que aconsejaba su publicación, autorizó a la agencia —con «la única condición de que no se vieran las manos de la CIA»— a tomar todas las medidas que considerara oportunas para difundir a nivel mundial la obra del escritor ruso. En 1959, la CIA determinó que la Feria Mundial de Bruselas sería una excelente oportunidad para lanzar la publicación de la novela. Buscaron la colaboración del Vaticano para que autorizara que la obra fuese expuesta por primera vez en Occidente en su caseta de la Feria y, trasrecibir la conformidad del Vaticano, la CIA hizo publicar la novela en Italia. Doctor Zhivago no solo fue traducida a numerosaslenguas y puesta a la venta en las grandes capitales del mundo, sino que la CIA, durante la Guerra Fría, «distribuyó clandestinamente, detrás de la Cortina de Hierro, unos diez millones de ejemplares». Según los documentos desclasificados, la CIA consideró que la novela, que había sido censurada en la Unión Soviética, era «una clara amenaza a la visión del mundo que el Kremlin trata de presentar». Así, John Maury, jefe de la división soviética de la CIA, estimaba que

    el mensaje de la novela Doctor Zhivago sobre el hecho de que toda persona merece una vida privada y ser respetado como individuo, más allá de su fidelidad política y su contribución al Estado, representa un desafío para la ética del sacrificio del individuo al sistema comunista.

    Seis años después de su publicación en Italia, la operación montada por la CIA llegó a su punto álgido cuando, en 1965, el director David Lean llevó al cine el Doctor Zhivago de Boris Pasternak. El éxito fue arrollador. La película fue nominada a diez premios Oscar y ganó cinco de ellos. Durante décadas fue uno de los filmes más populares y taquilleros de Hollywood y fue vista por millones de personas en todo el mundo. Durante años, numerosos y prestigiosos académicos, como el profesor Lazar Fleishman, de la Universidad de Stanford, negaron por inverosímil y acientífica la versión de la intervención de la CIA en la publicación de Doctor Zhivago hasta que en 2014, con la desclasificación de la documentación de la CIA, tuvieron que rendirse ante la evidencia».

    LOS CONCEPTOS DE IMPERIO E IMPERIALISMO Existe una confusión generalizada, y no solo en el hombre común, sino entre los académicos de nota, entre el concepto de imperio y el de imperialismo. Como bien señala María Elvira Roca Barea: La opinión general hoy, en el seno de la clase media europea e incluso norteamericana, es que imperio es imperialismo y que esto es una cosa mala […]. Por otra parte, la historiografía académica no ha hecho muchos esfuerzos por distinguir colonialismo de imperio. De hecho, la palabra imperialismo nació para explicar el colonialismo y condenarlo moralmente sin atender al hecho de que el imperio tiene poco que ver con el colonialismo. Son dos movimientos de expansión completamente distintos. El imperio es expansión incluyente que genera construcción y estabilidad a través de mestizaje cultural y de sangres. Con lo dicho, el colonialismo no tiene en común más que el movimiento de expansión inicial. No produjo ni mestizaje ni estabilidad. Es excluyente y basa su estructura en una diferencia radical entre colonia y metrópoli. Roma replica a Roma, como España replica a España… Pero ni el colonialismo inglés ni el francés hicieron florecer otras Francias y otras Inglaterras.

    Una interpretación marxista de la conquista de América

    Ya hemos visto cómo los portugueses primero y los españoles después se lanzaron al mar para burlar el cerco islámico que asfixiaba a los reinos cristianos de Europa Occidental. El gran objetivo luso-castellano era llegar a las Islas de las Especies y atacar al islam por la retaguardia. Evidentemente, tanto las razones geoestratégicas como las económicas no estaban reñidas con las religiosas, pero son pocos los autores que se atreven a afirmar la primacía de las últimas. En ese sentido, llama la atención que el peruano José Carlos Mariátegui, reconocido como una de las más grandes autoridades del marxismo iberoamericano, insistiera tanto en la motivación proselitista religiosa —y no económica— de la conquista de América.

    Mariátegui deja claro que no fue solo el deseo desenfrenado por el oro lo que llevó a los españoles a arriesgar sus vidas en la conquista de América: He dicho ya que la conquista fue la última cruzada y que con los conquistadores tramontó la grandeza española. Su carácter de cruzada define a la conquista como empresa esencialmente militar y religiosa. La realizaron en comandita soldados y misioneros […]. La ejecución de Atahualpa, aunque obedeciese solo al rudimentario maquiavelismo político de Pizarro, se revistió de razones religiosas […]. Después de la tragedia de Cajamarca, el misionero continuó dictando celosamente su ley a la conquista. El poder espiritual inspiraba y manejaba al poder temporal […] el cruzado, el caballero, personificaba una época que concluía el Medioevo católico.

    El separatismo catalán y el indigenismo fundamentalista son hermanos gemelos

    «Como hemos visto a lo largo de este libro, Gran Bretaña, Estados Unidos e incluso la Unión Soviética han predicado la leyenda negra de la conquista española de América para fomentar el fundamentalismo indigenista fragmentador, que no tiene nada que ver —como explicó hace años ese gran patriota de la unidad hispanoamericana que fue Manuel Ugarte— con la justa reivindicación social de nuestros hermanos indios, más postergados.

    Y tampoco tiene que ver, como ya demostró Víctor Raúl Haya de la Torre, con la justicia social, sino con la destrucción de la unidad lingüística de Hispanoamérica, porque a lo largo de la historia la pérdida de la unidad lingüística ha llevado casi inexorablemente a la destrucción de la unidad política.

    La leyenda negra de la «conquista» de Cataluña por España —al igual que la leyenda negra de la conquista española de América— ha construido una historia basada en la omisión, la manipulación y la invención, en la que, en lugar de indios buenos y españoles malos, hay catalanes buenos y españoles malos.

    El nacionalismo separatista catalán y el indigenismo fundamentalista balcanizador son hermanos gemelos, pues comparten el mismo afán por borrar todo lo español, de tal manera que sirven a los intereses de quienes pretenden desconstruir España y fragmentar a las repúblicas hispanoamericanas. El nacionalismo catalán ataca la verdadera identidad de Cataluña, y el fundamentalismo indigenista hace lo propio con la verdadera identidad de Hispanoamérica. En el relato imaginario inventado por el nacionalismo catalán, el «sitio de Barcelona» de 1714 es el equivalente al «sitio de Tenochtitlan» de 1521. De ahí la solidaridad de los separatistas catalanes con los indigenistas fundamentalistas hispanoamericanos.

    A los separatistas catalanes les encantaría, por ejemplo, que en la selva ecuatoriana se perdiese todo rastro del español; que en Perú, en la región de Cuzco, se abandonase el uso del español y se hablase solo el quechua; que en Puno se impusiera el uso exclusivo del aimara; que en el sur de Chile y en la Patagonia argentina se implantara el mapuche y se persiguiera a los hispanoparlantes…

    Evidentemente, el primer paso para conseguir la fragmentación territorial de los distintos Estados que conforman la América del Sur ya está en marcha. Están intentando establecer en las Constituciones de Chile, Perú o Argentina el concepto de «plurinacionalidad», con el fin de facilitar la difusión —y luego la hegemonía excluyente— de las lenguas indígenas y la extinción definitiva del español en numerosas regiones. Si eso llegara a suceder en Cuzco, Puno y otras regiones, veremos aparecer movimientos separatistas que reclamarán la independencia de Cuzco, Puno, el sur de Chile o la Patagonia argentina. El separatismo catalán le ha infligido a España una mortal puñalada geopolítica y se prepara —contando con la simpatía y, quizá, con el apoyo de otros actores del gran tablero del ajedrez mundial— para hacer lo mismo en Hispanoamérica».


Sobre el autor


Nací en la ciudad de Rosario, a orillas del majestuoso río Paraná, que en guaraní quiere decir «río hermano del mar», y soy, como ya se habrá dado cuenta, argentino y, por tanto, un español americano. Porque la lengua en la que sueño, pienso, amo y a veces odio es el español. Por ello, nada de lo que acontezca en España y en Hispanoamérica me es ajeno.


Marcelo Gullo Omodeo es doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador (Buenos Aires), magíster en Relaciones Internacionales — especialización en Historia y Política Internacional— por el Institut Universitaire de Hautes Études Internationales de la Universidad de Ginebra, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, profesor de la Escuela Superior de Guerra y de la Universidad Nacional de Lanús (Buenos Aires) e investigador asociado del Instituto de Estudios Estratégicos (INEST) de la Universidad Federal Fluminense (Río de Janeiro). Es autor de varios libros, entre los que cabe destacar, Argentina-Brasil. La gran oportunidad, que fue traducido al francés (Le temps des États continentaux. Les nations face à la mondialisation); La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones, que obtuvo el premio Oesterheld como mejor libro del año 2008 y que se tradujo al italiano (La costruzione del Potere. Storia delle nazioni dalla prima globalizzazione all’imperialismo statunitense); Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el fracaso de las naciones; La historia oculta. La lucha del pueblo argentino por su independencia del imperio inglés; Haya de la Torre. La lucha por la Patria Grande y Relaciones internacionales. Una teoría crítica desde la periferia sudamericana. Ha impartido numerosas conferencias en Argentina, Bolivia, Perú, Uruguay, Brasil, Venezuela, España, Italia y Rusia.



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