Marwan reivindica en UNA MUJER EN LA GARGANTA los amores intensos y la belleza de lo cotidiano mientras se aleja de las etiquetas


Editorial Planeta. 144 páginas.

Rústica con solapas: 13,90€


Tras tres años sin publicar, el cantautor y poeta Marwán vuelve a sorprender al público con su cuarto libro de poemas en el que nos descubre una nueva faceta aún desconocida. Pionero de la poesía urbana, el artista reivindica el infalible poder de las palabras, toda su belleza y emoción, mientras navega sin acatar las normas y reconquista el alma de los lectores.


«Nunca tardes demasiado en ponerle nombre a una historia. Puede ser que cuando lo hagas hayan cambiado sus sentimientos» (Página 121)


UNA MUJER EN LA GARGANTA no es un libro de poemas convencional. Se trata de una obra deslumbrante, un poemario que encierra el rico universo de Marwán. Porque la suya es una mirada al mundo distinta y especial. Con su cuarta obra, el cantautor y poeta madrileño reivindica los amores intensos, la belleza de lo cotidiano y todo un abanico emocional, mientras se aleja de las etiquetas. Fiel a sí mismo, a sus debilidades y a sus pasiones, el autor construye con este libro una hermosa autorreivindicación poética, mundo en el que Marwán se siente un apátrida al no reconocerse dentro de ninguna tradición. Tampoco lo necesita, ya que los versos libres de este artista consiguen cautivar a un público tan entregado a su poesía como a sus canciones. Su idilio con la palabra logra cautivar a sus seguidores y a los que ahora le descubrirán, mientras se atreve a sacudir a aquellos entendidos que no se atreven a bajar de su atalaya poética. Marwán nos habla a corazón abierto.


«El amor. La única palabra capaz de devolvernos el tiempo perdido». (pág. 66).


De todos sus poemarios, UNA MUJER EN LA GARGANTA es el más rebelde, tanto al subrayar el frenesí amoroso y la locura del poeta como en la búsqueda de no encajar en ningún molde, ni siquiera en el suyo propio. El resultado es poesía a contracorriente, que es lo que siempre ha hecho Marwán desde que representó el cambio que en los últimos años ha vivido el mundo poético y que ejemplifica su cuarto libro. Amores que caminan por el escarpado filo de la insensatez y no acatan las normas, un aluvión de sentimientos, delitos que se cometen a espaldas de la rutina, sonetos, aforismos, reflexiones sobre el quehacer poético y hasta el vuelo de un poeta llamado Ícaro. Todo esto comprende el nuevo libro de un autor cuyas legiones de seguidores han ido en aumento y que se ha valido de la fuerza de la recomendación en las redes para seguir creciendo. La honestidad de su mensaje volverá a calar hondo para sacudirnos de nuevo.


UN ESTILO ESTANDARTE DE LA POESÍA URBANA


Como Eduardo Galeano, cuyos versos le inspiran, Marwán también es un poeta para los de abajo. O un poeta para todos, según se mire. Un artista alejado de convencionalismos, que crea sin esconder sus reflexiones más personales, que mira hacia adentro y hacia afuera, que no se mueve ajeno al mundo que le rodea. Un hombre que abraza con entusiasmo los amores imposibles, que trata asuntos incómodos con una visión que nos conmueve, que no se esconde para mostrar la tristeza y hacer de ella el material poético más valioso. «Yo no soy un tipo normal. A mí me sacaron de la fila de los corazones sin recreo y me lanzaron al mundo de los amores que acuden a otra piel para llenar sus vacíos. No sé si seré feliz alguna vez pero, desde luego, encontraré incalculables momentos de felicidad y, aunque no duren, en mi alma brillarán toda la vida», narra en Una mujer en la garganta, donde lo íntimo adquiere categoría universal.


«Todos los poemas salen mal heridos cuando les cuento nuestra historia» (pág. 46).


«Comencé a escribir canciones y poemas en 1998 por culpa de Ismael Serrano. No fue una elección en absoluto. Sus temas me emocionaban tanto que tuve una necesidad total de plasmar mi vida del mismo modo. Él y otros cantautores de su generación contaban exactamente lo que yo sentía, me veía absolutamente reflejado en lo que decían. Nunca pensé que nada de lo que yo escribiera pudiera provocar lo mismo en otras personas. Aun así, he consagrado mi vida a ello», comenta el autor sobre sus referentes y su energía creativa.


Al igual que sus canciones, su estilo poético utiliza un tono directo, siempre lírico y narrativo, que se aleja de cualquier superficialidad o estridencia; con una estética realista y un lenguaje sencillo pero cuidado. Marwán nos asombra por su sensibilidad mientras habla de la vida y de la realidad cotidiana, de la sociedad y los espacios urbanos, a la vez que despliega el engranaje de las emociones. En Una mujer en la garganta hay lugar para la crítica, el desamor, la pena, la autoestima, el desarraigo, la ironía, la ruptura, la alegría, el duelo, el deseo, el sexo, la compasión o la felicidad. También lo hay para homenajear a su ciudad, Madrid, o felicitar por su cumpleaños al admirado Joaquín Sabina. Todo esto forma parte de un nuevo poemario que merece ser celebrado y leído por todos los públicos.


«Cuidado con el pasado. Casi siempre acaba convertido en un objeto cortante» (pág. 109).


Algunos extractos de los poemas


Discípulo de Ícaro.


«Veloz para el amor y lento para olvidar,

prefirió sentir a comprender

y se hizo tan adulto que se pasó el resto de su vida

tratando de volver a ser pequeño, tratando de pintar igual que un niño».


Un corazón roto de serie.


«Nunca sabré quién eres».

«Porque las personas también nos definimos por las cosas que no damos,

sabré eso de ti, el regalo que no abriste,

la aduana en la que olvidaste recogerme».

«No sabrás que contigo

el problema lo tenía conmigo».


El caballo de Troya.


«Nos dicen que el amor es una fortaleza

y eso lo tenemos claro.

Lo que nadie nos explica

es que el desamor

es el Caballo de Troya».


El apátrida.


«Cuando el país de la poesía se llena de legisladores que dicen cómo has de escribir para ser un poeta aceptable, solo queda una salida: ser un apátrida».


Covid-19.


«Ya hemos pasado por esto,

ya vivimos nuestra guerra.

¿Podemos activar ya nuestra rabia?».


La diferencia.


«Yo no te he perdido

porque me he ganado a mí

y ha empezado a gustarme la persona

que soy cuando ya no estoy contigo».


Maniobras de escapismo.


«Necesitaba irme para querer estar aquí,

al igual que tú necesitabas perderme

para aprender a echarme de menos».


La ciudad eterna del desamor.


«El amor es el Amor.

El desamor su reverso: Roma.

Normal que se llame así el desamor

porque en su interior duerme un imperio caído».


El cruel resumen de lo nuestro.


«Siempre hay motivos para quedarse, me decías,

pero ¿quién se queda con el corazón cansado de intemperies

en la casa donde las promesas ya no tienen dientes?».


Veo saltar poetas por los aires.


«No vengo a desfruncirle la existencia a filólogos sin niño,

no necesito que la erudición sea mi bandera,

no soy de esos que por acumular saberes se creen sabios».


«Mis verbos son chavales de la calle;

yo soy el arquitecto de lo sencillo.

Mi poesía no es un puntaje olímpico;

mis versos son pan para la gente».


El amor en la era del cambio climático.


«En la era del residuo los amantes

son solo el envoltorio;

se termina la pasión y vamos al cubo amarillo.

Todo son amores de usar y tirar,

los seres humanos son los productos sobrantes,

el alma es mercancía».


Los poemas malheridos.


«Todos los poemas salen malheridos

cuando les cuento nuestra historia».


Fidelidad.


«Ser fiel a uno mismo conlleva traicionar a todos lo que te querían por ser como eras cuando no eras del todo tú».


El domador.


«Nadie mata a sus demonios. Hay que aprender a domarlos».


Clases de béisbol.


«Yo no quería pertenecer a la categoría donde echan raíces los amores correctos, ni querería caminar con normalidad, ni sucumbir a la mesura. Yo quería estrellarme contra su cuerpo, yo quería darle suela al caracol de la rutina y perder mis estribillos, yo buscaba una mirada que me saqueara el sabor del desacato. ¿Te suena?».


Una mujer en la garganta.


«Si tú no fueras una mujer interminable

y este no fuera un lunes de lluvia,

aunque no sea lunes ni esté lloviendo,

dejaría Madrid de ser la capital del insomnio,

ardería la verdad como un cajero,

la noche encontraría tu llamada,

no tendría una mujer en la garganta».


Sobre el autor


Marwán nace en Madrid el 5 de marzo de 1979, fruto del amor de una española y un palestino. Con inquietudes poéticas desde que era un niño, el artista empezó a componer muy joven y, gracias a su talento, internet y el auge de las redes sociales, alcanzó muchísimo éxito. Con su música, el cantautor ha viajado por toda España y por toda Latinoamérica. Desde sus comienzos, las salas de medio mundo se han llenado hasta los topes para escucharle y, a lo largo de su carrera, ha colaborado con artistas de la talla de Jorge Drexler, Rozalén, Ismael Serrano, Nach, Iván Ferreiro o Pedro Guerra, entre otros. Sin llegar a desvelar del todo el misterio de la magia de su éxito, el autor ha declarado: «Cuando la gente se identifica con lo que cantas, lo personal pasa a la dimensión de lo universal».


En 2011, Marwán autopublicó su primer libro de poemas La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, editado posteriormente por Planeta, con el que se mantuvo en los primeros puestos de las listas de los más vendidos de poesía durante más de 60 semanas. También es autor de otros destacados poemarios con el mismo sello editorial como Todos mis futuros son contigo y Los amores imparables. Sus tres primeros libros han vendido más de 200.000 ejemplares, liderando las ventas en España y México.


Web: marwanweb.com

Instagram: marwanoficial

YouTube: Marwán

Facebook: MARWANoficial 


 

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