Santiago Díaz irrumpe con fuerza en la novela negra con EL BUEN PADRE, una fascinante historia llena de tensión y giros inesperados


Reservoir Books. 416 páginas

Tapa blanda con solapas: 18,90€ Electrónico: 6,90€


El premiado Santiago Díaz irrumpe con fuerza en la novela negra española con EL BUEN PADRE : el primer e impactante caso de Indira Ramos. Una fascinante historia llena de tensión y giros inesperados. Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.


Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirán uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.


La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios, solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que "el buen padre" lleve a cabo su macabro plan.


La cuenta atrás ha comenzado. Tres vidas están en juego, y sólo una inspectora puede desentrañar la verdad entre tanta podredumbre. ¿Quién es inocente?


LOS DETALLES DE LA HISTORIA


Tres personas han sido secuestradas. Una juez, un abogado y una joven estudiante de comunicación audiovisual, cada una aislada en un apartado búnker. Viven con angustia un destino del que creen no ser del todo inocentes, pero ¿saben de verdad por qué les han secuestrado? Un hombre de 84 años dice ser el responsable y se entrega a la policía con dos condiciones: que liberen a su hijo de la cárcel, acusado de matar a su mujer, y que la inspectora Indira Ramos se haga cargo del caso para demostrar que su hijo es inocente. Cada semana, asegura, morirá uno de ellos si no cumplen con sus condiciones. No tienen tiempo que perder. Empieza así una investigación a contrarreloj para desentrañar la verdad y salvar la vida de estas personas ¿inocentes?


Indira Ramos es inspectora de policía con una ética de trabajo tan recta que no duda en denunciar a sus propios compañeros si manipulan pruebas, aunque lo hayan hecho para encerrar a auténticos criminales en la cárcel. Esto hace que muchos policías la miren con desprecio. Su mala fama llega hasta los juzgados, pero no hay duda de que es muy buena en su trabajo. Su único problema, y que lastra a veces sus investigaciones, es un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que la convierte en esclava del orden y la limpieza y la aleja de toda intimidad y contacto físico.


Junto a ella trabaja un grupo de excelentes policías que aceptan como pueden las particularidades de su jefa. Está el subinspector Iván Moreno, amigo íntimo del policía al que denunció la inspectora Ramos, que poco a poco comprenderá que su jefa no es alguien a la que sea tan fácil odiar. Además, Indira Ramos cuenta con Lucia Navarro, su joven ayudante, la subinspectora María Ortega, compañera de estudios de Indira en la academia de policía, y Óscar Jimeno, oficial de extrema inteligencia que se verá obligado a dejar de ser una rata de biblioteca y entrar en acción. Ellos serán los encargados de resolver uno de los casos más complejos que se recuerden en un Madrid oscuro, corrupto y amoral, a escasos días de la irrupción del coronavirus.


El caso que pondrá en jaque al grupo será el de Gonzalo Fonseca, condenado hace un año por el asesinato de su mujer. Las pruebas eran contundentes, con sus huellas en el arma homicida y descubierto ante el cadáver apuñalado con ensañamiento. Al parecer, otro caso lamentable de violencia doméstica que unir a las estadísticas. Sin embargo, él asegura que es inocente, que todo fue un montaje para incriminarle, y sobrevivirá en la cárcel en busca del milagro que lo saque de allí. El milagro tendrá un nombre, Ramon Fonseca, su padre.


El anciano secuestrará a tres personas, la jueza Almudena García, el abogado Juan Carlos Solozábal y la estudiante y “escort” Noelia Sampedro. Los tres fueron protagonistas del juicio que llevó a su hijo a la cárcel. Ella era la jueza del caso; él el abogado de Fonseca que no hizo mucho para intentar liberar a su hijo, incluso dejando el juicio a los pocos días de su resolución; y Noelia la testigo clave de la acusación, que aseguraba haber visto a Fonseca golpear a su mujer en un hotel pocas horas antes del fatídico asesinato. Todos los indicios parecen demostrar que había mucho más que otro trágico caso de violencia machista. «El buen padre» del libro, Ramon Fonseca, estará dispuesto a matar a tres personas para demostrar que su hijo es inocente.


De esta forma, se entregará a la policía afirmando que cada semana morirá uno de ellos hasta que la inspectora Indira Ramos reabra el caso e indague más en un asesinato sucio de arriba abajo. Necesita de alguien que desconfía de los poderes oficiales para hacerse cargo de la investigación, ya que él asegura que todo ha sido un montaje. La víctima, Andrea Montero, trabajaba en la construcción de un resort de viviendas de lujo cuya particularidad era que contenía un campo de gol que imitaba al milímetro a la sede del Máster de Augusta. La inversión multimillonaria estaba a punto de concluirse y abrir una nueva era del lujo a las afueras de Madrid. Sin embargo, algo huele a podrido en un mundo donde el dinero parece el único baremo moral.


Ramos iniciará así una investigación compleja que abrirá un mundo oscuro de mafias, corrupción, sexo y violencia donde el único culpable confeso parecerá ser la persona más inocente del grupo, el padre del acusado. Ramon Fonseca se negará a decir dónde están escondidos las tres personas a pesar de los intensos interrogatorios y a la privación de sueño. No confesará hasta que se encuentre al auténtico culpable de su nuera y se ponga en libertad a su hijo. ¿El crimen y la violencia pueden ayudar a desentrañar la verdad? Está claro que Ramon Fonseca no piensa con claridad, pero eso le convertirá en un personaje peligroso y sin nada que perder.


La inspectora descubrirá poco a poco que nada es lo que parece en este mundo marcado por la codicia, el egoísmo y la supervivencia del más fuerte, donde no existe una verdad común, sólo la necesidad de mantener la fachada de la corrección caiga quien caiga. Nadie es inocente, pero a quién acusar en una sociedad en que todos parecen sólo vigilar por su bienestar personal. Santiago Díaz ha conseguido un auténtico prodigio de tensión dramática en un thriller clásico marcado por una investigación a contrarreloj de la que nada bueno parece que vaya a surgir, ni siquiera la verdad.


LA CREACIÓN DE UN GRAN PERSONAJE PARA LA NUEVA ERA DEL THRILLER POSPANDEMIA


La ambigüedad moral es la brújula que mueve la acción, donde la única persona que parece vivir bajo un estricto código ético, totalmente incorruptible, es la inspectora Indira Ramos. Ella será objeto de burla y ensañamiento precisamente por su obcecada tenacidad. Sólo ella podrá resolver un caso con tantos claroscuros, pues es ella la que, de forma aséptica, sólo aceptará la verdad de los hechos sin prejuzgarlos ni provocar una resolución conveniente. Sin embargo, cuando se halla en una investigación contrarreloj, ¿se permitirá el lujo de no aceptar atajos para evitar que tres personas mueran? De esta forma, uno de los temas que mueven la novela es qué significa ser inocente en esta época o si en realidad sólo existen grados de culpabilidad en una era contemporánea en que el bienestar propio siempre va antes que el común. Los jueces están manchados, la policía está manchada, los políticos están manchados y el dinero los mancha a todos por igual, y aún así, existen personas que se resisten a caer en el fango. Indira Ramos es una heroína perfecta en este mundo, una auténtica don Quijote en que su rectitud y perfección moral son vistas con chanza y burla por sus compañeros. ¿Cómo no tener un trastorno obsesivo compulsivo con la limpieza si está claro que la suciedad domina el mundo? En su primer caso veremos cómo brilla por encima de todos y se convierte en el compás moral de la acción, señalando durante toda la novela dónde apunta el norte de la maldad. El problema es que poco a poco apuntará a todas partes, así que para no perderse es necesario tener muy claras las propias convicciones y seguir siempre hacia adelante, no perderse en los giros de timón inesperados. Porque si algo domina en esta historia son los giros argumentales y las sorpresas, haciendo realmente difícil hablar de la trama sin destripar su esencia.


EL MUNDO EN TRES CORRUPCIONES


Dinero: El gran protagonista de la novela, que lo impregna todo y que hace que la corrupción huela a podrido desde las altas esferas hasta los rincones más pequeños del mundo. ¿Es peor un crimen cometido en nombre de la codicia que en nombre del amor? El padre de Gonzalo Fonseca está dispuesto a matar por amor a su hijo, convencido que es inocente, por lo que está bien matar por amor. ¿Es así? ¿Existen razones nobles por las que matar? ¿Podemos aceptar «la pena de muerte»? Los maltratadores también matan por «amor» o al menos eso dicen. ¿El amor es un atenuante frente a los que se atreven a matar por cos están manchados y el dinero los mancha a todos por igual, y aún así, existen personas que se resisten a caer en el fango. Indira Ramos es una heroína perfecta en este mundo, una auténtica don Quijote en que su rectitud y perfección moral son vistas con chanza y burla por sus compañeros. ¿Cómo no tener un trastorno obsesivo compulsivo con la limpieza si está claro que la suciedad domina el mundo? En su primer caso veremos cómo brilla por encima de todos y se convierte en el compás moral de la acción, señalando durante toda la novela dónde apunta el norte de la maldad. El problema es que poco a poco apuntará a todas partes, así que para no perderse es necesario tener muy claras las propias convicciones y seguir siempre hacia adelante, no perderse en los giros de timón inesperados. Porque si algo domina en esta historia son los giros argumentales y las sorpresas, haciendo realmente difícil hablar de la trama sin destripar su esencia. simple codicia? El resultado es el mismo, violencia y muerte. No, no hay atenuantes en el mal, eso lo sabe muy bien Indira Ramos.


Sexo: Como hemos visto, el amor es el otro motor de la acción y lo que lleva a los personajes a actuar de forma extrema. Y en la novela el sexo se mostrará como la vertiente más extrema del amor. El sexo pagado tiene una gran importancia en la subtrama de Noelia Sampedro, una «escort» cuya honradez se pone en duda precisamente por dedicarse a la profesión más antigua del mundo. El sexo y el amor

«peligroso» tendrán un peso esencial también en la subtrama del abogado Juan Carlos Solozábal, que se enamorará de la mujer de un mafioso. Y luego está la historia de amor entre Gonzalo Fonseca y su mujer. Si no hay pureza en esa relación, ¿no la puede haber en ninguna parte? Poder: El poder y cómo se sustenta en las sociedades contemporáneas es otra de las subtramas de la novela, que muestra hasta qué punto todos tenemos que estar subyugados al poder y sus dictaduras sistémicas para poder sobrevivir. Esto se ve sobre todo en el terrible mundo de la cárcel donde está encerrado Gonzalo Fonseca y que se convierte en uno de los escenarios más fascinantes y sobrecogedores de la acción. La idea de poner a un inocente dentro de un inframundo como ese parece terrible, pero ¿es inocente? Más terrible parece la idea de que ese inframundo no se encierra en cuatro paredes, sino que se multiplique en libertad y sea imposible escapar de él.


UN ROMPECABEZAS DIGNO DEL MEJOR GUIONISTA


Es conocido el talento de Santiago Díaz dentro de la ficción televisiva, donde ha actuado de guionista desde hace dos décadas. La estructura de la novela se convierte así en su mayor acierto, un auténtico rompecabezas que el lector tiene que ir completando poco a poco. Cuando coloque la última pieza en el tablero y el lector pueda ver la imagen completa, la sensación de estupefacción será sobrecogedora.


En total, son 89 capítulos divididos en cinco actos, como una tragedia shakespiriana adaptada para televisión. Su clasicismo se termina en esta simple división de la acción, porque los capítulos actúan como otra cosa. No son fenómenos cronológicos y causales que empujan hacia una resolución final, sino son como pistas encontradas desordenadas que hay que ir acumulando y nos han de llevar a la resolución del crimen. De esta forma, fondo y forma se unen a la perfección.


Cada capítulo acaba así en un cliffhanger que pone en entredicho la pista anterior y hace que leer se convierta en algo imprescindible para intentar encontrar una verdad en todo este mundo colapsado por la decadencia moral. Todos somos un poco Indira Ramos, obsesionados con solucionar el caso de Gonzalo Fonseca. Y cuando creemos que nada nos puede sorprender, el autor nos devuelve a la casilla de salida, en un maestro giro de guion.


Díaz juega con el tiempo y los espacios en una estructura dinámica, atómica, completamente moderna, que funciona como si te metieses en la cabeza de la persona que ha de resolver este difícil misterio. El autor nos lleva desde la comisaría a la cárcel, desde el resort de lujo a la casa de la víctima, de la consulta del psicólogo de Indira Ramos a la casa de Málaga de Ramon Fonseca, en un caso que vuelve a demostrar que la génesis del problema puede hallarse no días antes, sino hasta 25 años atrás.


GALERÍA DE PERSONAJES


Indira Ramos: La inspectora que nos llevará de la mano en una compleja investigación para que no nos perdamos en la anécdota y siempre estemos atentos a lo que es realmente importante. Sí, su estricto código ético le pone en conflicto con alguno de sus compañeros, pero es lo único que nos salvará del caos. Su trastorno obsesivo compulsivo, el orden y la limpieza, sólo es el reflejo que cuando el mal es sistémico, sólo la locura nos puede rescatar de la fatalidad y ver el mundo en perspectiva. Éste sólo es un primer caso para Ramos, pues seguro que vendrán muchos más. El final de la novela ya nos llama a una nueva aventura.


Ramon Fonseca: El buen padre del título, aunque quizá sea todo lo contrario. Desesperado por liberar a su hijo de la cárcel, este hombre de 84 años secuestrará y amenazará con matar a tres personas. Ha perdido a su mujer tras el juicio que declaró culpable a su hijo y su única motivación, en los pocos años que le pueden quedar de vida, es buscar justicia para su hijo. «Lo miré a los ojos y me dijo que era inocente», asegurará y eso será suficiente para convertirlo en un criminal. ¿La psicopatología estaba en la familia desde el principio o sólo es un hombre desesperado? ¿La familia siempre va antes que todo?


Gonzalo Fonseca: Le acusaron de matar a su mujer y le sentenciaron a una dura pena. Desde la cárcel, presionado por los peores criminales que podamos imaginar, soñará con escapar de un futuro que sólo carga con dolor, humillación y podredumbre. Su padre le posibilitará una última oportunidad para volver al mundo y demostrar a todo el mundo que había algo mucho más sórdido detrás del asesinato de su mujer. ¿Lo habrá?


Andrea Montero: La mujer de Fonseca, que trabaja en un resort de viviendas de lujo, con una mentalidad recta y metódica que le impedirá siempre mirar a otro lado cuando algo no es de su agrado. Ella es el personaje más misterioso de un mundo lleno de personajes que no son lo que parecen y la clave para resolver el misterio. ¿Ha sido víctima de su marido o de algo mucho más grande?


El subinspector Iván Moreno: La antítesis de la inspectora Ramos, un hombre atractivo, inteligente, seductor, no le importa el desorden y viste bajo el principio de comodidad, aunque signifique tener los tejanos rotos. La relación con su jefa se irá estrechando poco a poco demostrando que no son tan diferentes como piensan y que en el fondo quieren lo mismo. ¿Significa eso que se quieren el uno al otro?


La jueza Almudena García, una mujer en el ocaso de su vida. Siempre le ha gustado el juego y ha visto en las partidas de pócker su nuevo ocio para descargar la tensión de su difícil trabajo. Pronto se verá encerrada en un juego de fuerzas que la convertirán en todo aquello que juró combatir. Está claro que tiene su lado oscuro, ¿pero es eso suficiente para culparla del crimen de Gonzalo Fonseca?


El abogado Juan Carlos Solozábal, encargado de intentar evitar la cárcel a Fonseca y cuyas circunstancias le harán abandonar el juicio. Se ha enamorado de Gianna, la mujer del líder mafioso Salvatore Fusco, y planea fugarse con ella. Ejemplo de la confusión en la que viven todos los personajes, tan obsesionados en su propia circunstancia que no ven el daño que están haciendo a los demás.


La estudiante Noelia Sampedro, una guapa estudiante de Comunicación Audiovisual, marcada por el atropello y muerte de su padre cuando era pequeña, que utilizará su obsesión por el sexo para convertirse en «escort» de lujo y prostituirse en busca de una vida más fácil. Sin embargo, pronto descubrirá que no hay vidas fáciles, no existen, y el dinero no la salvará de caer en la trampa de Ramon Fonseca, incluso cuando el amor había llamado a su puerta y parecía que iba a salir de ese mundo oscuro.


Óscar Jimeno, el más inteligente del grupo de investigación de Indira Ramos, capaz de encontrar todo tipo de datos y saber descifrar su significado. Su talento a la hora de ordenar claves se verá llevado al límite y obligado a salir de la oficina para convertirse en un héroe de acción, ¿pero estará preparado para tan difícil cambio de registro?


Sebastián Oller, el constructor del megaproyecto del resort de lujo que imita al campo de golf del Masters de Augusta. Un hombre con las ideas claras y pocos escrúpulos capaz de cualquier cosa para llevar su proyecto hacia adelante. Jugador de póker, sabe siempre a quién hacer un favor, porque siempre pedirá algo a cambio. Ejemplo de la decadencia capitalista, está claro que no es inocente, pero ¿será el culpable de la muerte de Andrea Montero?


Walter Vargas, colombiano, violento y líder natural, conocedor de todas las miserias humanas y de cómo sacar provecho de ellas. Acusado del asesinato de la mujer de Miguel Ángel Ricardos, uno de los socios de Sebastián Oller, acabará en la misma cárcel que Gonzalo Fonseca y le prometerá protección a cambio de un pequeño favor si consigue que le liberen de la cárcel.


Sobre el autor


Santiago Díaz Cortés (Madrid, 1971) es guionista de cine y de televisión con veinticinco años de carrera y cerca de seiscientos guiones escritos. Su primera novela, Talión, ganó el Premio Morella Negra 2019 y el Premio Benjamín de Tudela 2019, ha sido traducida a varios idiomas y está siendo adaptada como serie de televisión. Su segunda novela, El buen padre, inicia la serie protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación. 


 

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