Pilar Fraile gana el Premio de la Crítica de Castilla y León por DÍAS DE EUFORIA, una "novela coral que habla del mundo contemporáneo desde puntos de vista que se entreveran para hacer un fresco de nuestros días"

Alianza Literaria. 224 páginas

Rústica: 16,00€ Electrónico: 9,48€

La escritora salmantina Pilar Fraile se ha alzado con el Premio de la Crítica de Castilla y León por la novela DÍAS DE EUFORIA y se convierte en la primera mujer en recibir este reconocimiento. Francisca Noguerol, miembro del jurado, destacó de esta novela su «ambición y su complejidad», lo que no quita para que «haga fácil lo difícil» en una «novela coral que habla del mundo contemporáneo desde puntos de vista que se entreveran para hacer un fresco de nuestros días».


¿Qué pasaría si una noche comenzaras a soñar con gusanos? ¿Y si ese sueño recurrente te obsesionase hasta el punto de impedirte trabajar? ¿Y si descubrieses que todo aquello en lo que creías era mentira?


Las vidas exitosas de los protagonistas de DÍAS DE EUFORIA, una analista de Big Data, un bróker, una experta en reproducción asistida y un gestor de grandes cuentas, se tambalean cuando los acontecimientos empiezan a salirse del guion que habían imaginado para su futuro. Se lanzarán entonces a una búsqueda frenética de solucione.


DÍAS DE EUFORIA es una novela coral. ¿Qué te impulsó a elegir esa forma narrativa?


La forma se impuso sola desde el momento de la concepción de la idea de la novela. Cada uno de los protagonistas vive de una manera radicalmente distinta los acontecimientos a los que se enfrentan y me parecía esencial que el lector tuviera acceso directo a todos los puntos de vista. Aparte de este motivo técnico, tuve desde el primer momento la sensación de que todos los personajes pugnaban por expresarse. Estaban desesperados por exponer su punto de vista y, según fui comprendiendo en el proceso de escritura, bastante reticentes a ver el punto de vista de los demás.


¿Tiene eso algo que ver con la euforia?


Totalmente. Si bien la raíz griega de la palabra, euphoria, es la capacidad de llevar bien las cosas, para nosotros la euforia es más bien alegría no adecuada a la realidad. Es un estado de conciencia alterado, que impide ver las cosas tal y como son, como si se estuviera bajo el efecto de una droga o de un daño neuronal. En la novela, los personajes están abocados a ese estado alterado de conciencia que los ciega.


¿Estamos ante una novela de ciencia ficción?


Sí y no. Si por ciencia ficción entiendes una narración sobre el futuro lejano, con naves espaciales, extraterrestres y ese tipo de cosas, entonces te diría que no. Pero sí es cierto que la novela es prospectiva. Se acercaría a lo que los anglosajones denominan near near future narrative, porque el mundo del que hablan es, como decía Ballard, el de dentro de «cinco minutos». Y también tiene similitudes con lo que se ha venido denominando mundane science fiction, narraciones de un futuro muy cercano en el que solo cambia algún detalle, lo que lo hace reconocible y, al mismo tiempo, distante.


Pero no es una novela de género, sino una novela clásica en el sentido de que es un artefacto que trata de analizar el entramado moral, las motivaciones y la estructura de toma de decisiones y la formación sentimental de sus personajes.


¿Te obsesiona el Big Data?


Si te informas, hay motivos reales para obsesionarse. Mi foco de atención, sin embargo, no es el control de nuestras decisiones por parte de un algoritmo, que es un hecho, sino en lo que te sucede una vez que asumes que es muy posible que una máquina tome mejores decisiones para tu vida que tú mismo. ¿Qué consecuencias tiene eso?


En DÍAS DE EUFORIA se refleja con especial detalle la cotidianeidad laboral de sus personajes y he notado un interés especial en la relación de los personajes femeninos con el trabajo.


Tengo la sensación de que, en el mundo contemporáneo, dedicamos nuestra vida al trabajo y luego, cuando recurres a la ficción, el asunto se trata, la mayor parte de las veces, como un tema menor. En ese sentido, DÍAS DE EUFORIA puede ser entendida como un análisis de la ligazón de nuestra identidad al trabajo en presente y futuro muy cercano.


Por otra parte, en efecto, los personajes femeninos tienen una relación con el trabajo más problemática que los hombres, se implican más, les cuesta más llegar donde quieren, les afectan más los fracasos. A diferencia de los hombres, para quienes el trabajo fuera del hogar ha formado desde siempre parte de su identidad, las mujeres están en una lucha constante en este territorio.


En DÍAS DE EUFORIA se plantea un futuro próximo en el que muchas de nuestras relaciones serán virtuales. Eso parecía muy lejos hace unos meses.


La existencia de relaciones en las que desaparece la presencia física es un reto para los personajes pero, al mismo tiempo, proporciona un terreno espléndido para la ficción. Si en las relaciones convencionales a menudo imaginamos lo que los otros son, sin fijarnos demasiado en los datos que desmienten nuestras ideas, en las relaciones virtuales eso se multiplica por mil. La realidad tiende a desvanecerse cuando la persona con la que te relacionas no está cerca, para recordarte que le pone nervioso que chasquees los dedos o que le agrada tu voz o que su olor es tan intenso que ni con desodorante consigue ocultarlo. Algunos de los personajes de la novela, sometidos a este tipo de relaciones, se ven abocados a vivir en sus propias ficciones. Esto puede parecer muy bonito, pero que el otro sea un fantasma en nuestra mente es aterrador, denota un nivel de aislamiento atroz y, como otras posibles derivas que se plantean en la novela, ya está aquí.


En DÍAS DE EUFORIA hay un avance en la mercantilización de las relaciones íntimas y también una reacción de rechazo total, de huida de ellas.


Sí, los personajes sufren la extensión del cálculo a todos los aspectos de su vida. Hasta lo más íntimo: las relaciones de pareja o sexuales se someten a la razón instrumental con las consecuencias que eso puede conllevar, y que se exploran en el relato.


Pero algunos personajes se rebelan…


Más que rebelarse, creo, lo que hacen es protagonizar una huida hacia adelante. ¿Quién en nuestro mundo contemporáneo, especialmente los habitantes de las grandes ciudades, no ha soñado en algún momento con huir? Estamos cansados de escuchar experiencias de este tipo: gente que se monta un retiro espiritual en una sierra a doscientos quilómetros de la ciudad, otros que se van a Tailandia para huir del estrés y la civilización, o aquellos que, sin poder escapar físicamente, buscan evasiones interiores, como la meditación. Todos ellos se enfrentan a una situación paradójica, creen estar tomando una gran decisión, pero es solo la apariencia de una decisión. No hay puntos ciegos.


Los protagonistas de DÍAS DE EUFORIA parecen tener una afección común, aunque sus modos de manifestarla sean distintos.


Sí, los personajes están literalmente fuera de sí, en el sentido filosófico del término. Esta afección, como dices, no está provocada solo por factores externos, sino que se ha instalado en el mismo centro de su conciencia, en el lugar más íntimo son ajenos a sí mismos, se han convertido en mercancía.


Pero la novela no tiene un tono sombrío, diría que es bastante divertida, de hecho.


Las situaciones en las que se ven involucrados los personajes y su percepción de las mismas, en medio de la prisa y las continuas contradicciones, puede resultar hilarante, sí. Por otra parte, mi estilo como narradora, que no es algo que se decida ni se deje de decidir, sino todo lo contrario, se cimenta sobre la convicción de que los libros tienen que ser altamente legibles, a pesar de lo complejo de los temas. El humor es una gran arma para conseguirlo.


La reproducción asistida y la nueva maternidad son otros temas que aparecen en la novela.


Bueno, primero fue el control de la natalidad, luego la FIV, ahora, posiblemente, la gestación ectópica. Son muchos cambios muy rápido, en menos de un siglo, en un asunto, el de la reproducción humana, en el que se había usado poca o nula tecnología. La posibilidad de controlar, predecir y, en último caso, separar del cuerpo de las mujeres este fenómeno tiene potencialidades para provocar un cambio radical no solo en las vidas de la gente, sino también en la percepción global de los hijos y las relaciones con ellos. Los personajes de la novela transitan ese lugar de cambio.



Sobre la autora


Pilar Fraile (Salamanca, 1975) es narradora, poeta y doctora en Teoría de la Literatura por la Universidad Complutense de Madrid. Su obra poética ha sido traducida a varios idiomas y su libro de relatos Los nuevos pobladores fue elegido en 2014 por El Cultural como uno de los diez mejores libros del año. En Días de euforia, su segunda novela, indaga en nuestro futuro más próximo con una escritura incisiva, y una voz totalmente propia. Mediante una narración marcada por un ritmo tan desquiciado como hilarante, explora la moral del capitalismo que viene y sus paradojas.



 

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