José Manuel Zapata, uno de los mejores tenores españoles y reconocido en todo el mundo, baja del escenario para romper prejuicios en MÚSICA PARA LA VIDA


Editorial Planeta. 304 páginas

Rústica con solapas: 18,90€ Electrónico: 9,99€


Mira el segundero de tu reloj. Repite siguiendo su avance: «Pan. Pan. Pan…»

Acelera hasta meter tres golpes en cada segundo. ¿Lo tienes?

Estás emulando un allegro vivace.

Es el ritmo al que late el corazón de un feto de ocho semanas de gestación.

Y el ritmo al que suena una parte del Réquiem de Verdi.

En este libro José Manuel Zapata hermana música y vida hasta hacer de ellas una misma realidad.

 

MÚSICA PARA LA VIDA revela la apasionante historia de superación de uno de los tenores más populares de nuestro país. A lo largo de las páginas conoceremos su trayectoria profesional y personal y, gracias a su honestidad y sentido del humor, los lectores se emocionarán con sus anécdotas, se sentirán identificados con sus miedos y entenderán por qué el éxito y el fracaso van de la mano.


MÚSICA PARA LA VIDA FROM BACH TO RADIOHEAD ZAPATA TENOR, uno de los tenores españoles más reconocidos, se baja del escenario para demostrarnos que la música tiene, no solo el poder para emocionarnos, sino también el poder de transformar el mundo.


El tenor granadino rompe los clichés que acompañan a la ópera y la música clásica con un objetivo: que descubramos cuál es nuestra buena música y nos enamoremos de ella.


Qué encontrarás en sus páginas


Si alguien vive por y para la música es José Manuel Zapata, conocido como Zapata Tenor, uno de los cantantes de ópera más relevantes de nuestro país. El camino que ha recorrido este intérprete, lleno de éxitos y también de obstáculos, forma parte de MÚSICA PARA LA VIDA, un libro del que se desprende una lección vital extraordinaria: cómo superarse mientras se convierte en realidad el mayor de los sueños. Porque si algo ha aprendido Zapata Tenor a lo largo de su meteórica carrera es que alcanzar la cima no siempre es suficiente para dar sentido a nuestra vocación.


Con apenas tres años, Zapata cantaba en el patio de luces del piso familiar en Granada, mientras las vecinas aplaudían a esta especie de Joselito cantor. Mucho ha cambiado su vida desde entonces. Los lectores de MÚSICA PARA LA VIDA disfrutarán al conocer los detalles de la trayectoria de este popular tenor, como cuáles han sido sus maestros, por qué se enamoró de las voces de un coro que cantaba Händel y qué sintió al debutar como solista de una ópera profesional. No en vano, su talento le ha llevado a cantar con éxito en el prestigioso Metropolitan Opera House de Nueva York, entre otros templos operísticos mundiales. Pero Música para la vida no comprende solo la brillante biografía musical de Zapata Tenor. Es mucho más.


Desde el primer momento, los lectores se dejarán llevar por una historia llena de emoción y de sinceras confesiones. Todo el que lo lea –o lo escuche– logrará conectar con él e incluso sentirse identificado. En este libro, Zapata Tenor habla de su pasión a corazón abierto, con honestidad y empatía. El autor revela los miedos que le han acechado durante su vida, el apagón de voz que afecta a muchos artistas, el agujero anímico en el que pueden verse inmersos a pesar del reconocimiento y las dificultades de cantar ópera, que son muchas, tantas como las satisfacciones. Para ello, el autor se muestra tal y como es, sin artificios, gracias a un lenguaje cercano, emotivo y sin renunciar nunca al sentido del humor.


MÚSICA PARA LA VIDA demuestra que el suyo no es solo un testimonio de buena música y emoción sobre el escenario. Zapata Tenor quiere aproximar el mal llamado mundo de la música culta a todos los públicos y liberarnos de los prejuicios sobre la ópera o el género clásico. Además, mientras el autor avanza dando a conocer su trayectoria y sus motivaciones, los lectores también se sorprenderán con anécdotas sobre los grandes teatros, algunos de los compositores más famosos y los célebres intérpretes líricos que han pasado a la historia.


En su afán por acercarnos los entresijos de la música, el tenor granadino explica curiosidades cómo el significado de “do de pecho”, qué es un da capo, la cadencia de engaño o la tonalidad de una canción; cuál es el papel de los directores de orquesta o por qué no hay vida que no esté unida a la música. Porque esta empezamos a crearla con el ritmo de nuestros corazones, en el vientre materno, y la seguimos escuchando hasta que nos vamos de este mundo. «¿Sabías que la misa de réquiem que compuso Verdi en el siglo XIX late al mismo tiempo, con el mismo ritmo, que esos diminutos corazones que están por nacer?», cuenta Zapata Tenor en el libro.


«Tengo la firme convicción de que la música, que es la única de las artes que nos acompaña siempre, tiene un fascinante poder transformador para el ser humano y es capaz de hacer de nuestras vidas y de las de la gente que nos rodea algo mejor y más emocionante», en palabras del autor quien, además, nos regala una serie de recomendaciones musicales imprescindibles. «En mi caso, no recuerdo ser sin la presencia de la música. Y no recuerdo ser sin haberla amado en una ingente multitud de formas, estilos y maneras», añade. Es bien cierto que, por muy hermosa que sea, no solo de Nessum dorma vive el hombre. Tampoco Zapata Tenor.


Estas son algunas claves y fragmentos que conforman el libro MÚSICA PARA LA VIDA


La música es, básicamente, buena o mala «Me siento totalmente legitimado para convenceros de que no hace falta ser un erudito pijo para abrazar con fe verdadera a Frédéric Chopin, a Gustav Mahler o a Gioachino Rossini, porque yo soy la prueba hecha carne de ello».


«Lo último que soy es un tenor ortodoxo. Mi pasión por la música siempre ha sido mixta, entre la popular y la horriblemente llamada música culta. Y así seguirá siendo mientras las dos sean buenas».


«Cada música tiene su momento y su lugar. Pero dentro de lo comercial, que yo también escucho, y mucho, además, buscad cosas que os aporten algo más que ritmo machacón y letras de parvulario. Como en todo, una dieta variada siempre es garantía de salud. Y dentro de esa máxima, podemos elegir».


«Este tipo de música está viva. ¿Qué quiere decir esto? Que, a diferencia del pop o el rock, está grabada y se escucha con matices —fuerte, piano, suave, dolce...—. (…) Si os da por escuchar cualquier pieza de música clásica en vuestro vehículo, aparte de no disfrutarla, os vais a volver esquizofrénicos subiendo y bajando el volumen todo el tiempo para intentar no perderos nada. Yo lo he hecho muchas veces y, al final, es un carrusel de microinfartos provocados por fortísimos precedidos de pianísimos. Es lo que tiene la música y la vida con matices: ¡te sorprende!».


Los auténticos motivos de una pasión: felicidad y amor


«Muchas veces me he preguntado qué empuja a un moco de tres años a cantar en público cuando la mayoría de los niños de esa edad, delante de tanta gente, lo único que buscan es la espalda de su madre para esconderse. En mi caso, después de un ejercicio de introspección, creo que entonces me impulsaba exactamente lo mismo que me impulsa ahora y que dejó de hacerlo durante unos años. Dos cosas: la primera es que cantar me hacía sentir felicidad».


«La segunda me la descubrió hace unos años la periodista Julia Otero, que contaba en antena como el genio Wolfgang Amadeus Mozart, siendo aún un crío y ante la pregunta de un aristócrata europeo sobre cuál era la razón que lo empujaba a componer, a viajar, en definitiva, a renunciar a tantas cosas, él respondió: «Excelencia, la razón es sentirme querido». Ese ha sido y es el porqué de que muchos de nosotros entreguemos nuestra vida al escenario y a la voz. Por lo menos en mi caso, os aseguro que es así».


Un poderoso escudo para vencer el acoso escolar (y otras dificultades)


«Os puedo asegurar que era carne de ser un crío acosado. Gordito, con gafas durante una época... Tenía todas las papeletas. Era diferente. Absolutamente diferente a los demás. Y los niños, a veces con una crueldad incomprensible, siempre se ceban con el débil o el diferente. Tal vez vosotros, si sois padres, encontréis en la música una actividad perfecta para potenciar la autoestima de vuestros hijos en etapas escolares más complicadas. Meterse detrás de una guitarra, un violín o un clarinete no es esconderse: es poseer y usar un escudo digno del más fuerte superhéroe».


«Yo siempre me agarré con inconsciente fe a dos de esos poderosos escudos: la música y el humor. Aprendí enseguida que, en aquel entonces, la única manera de escapar de risas y burlas era anticiparlas uno mismo».


«La música es el arte total y como buen arte total, no es solo una herramienta de transmisión de emociones o pensamientos. En mi caso, muchas veces, sobre todo en los momentos difíciles de mi adolescencia, fue un refugio de reflexión y de escape ante una realidad que no me apetecía nada. Os aseguro que la compañía de mi guitarra durante las noches de mi pubertad, poder cantar aquellas simples melodías a media noche en mi habitación o escuchar los LP de Michael Bolton, Eros Ramazzotti o Whitney Houston fueron los canalizadores y catalizadores de las pocas cosas buenas a las que podía agarrarme».


Dejemos que los niños se apasionen con la música


«Aprender música tiene que hacerles felices. Es cierto que, al principio, hay que darles un pequeño empujoncito (…). Pero tras el empujoncito hay que dejar que se enamoren. Y otra cosa importante. ¡Importantísima! Cuando hablo de música, hablo de cualquier tipo de música. A lo mejor lo que les motiva y divierte es tocar música de series con la guitarra, el piano o el ukelele, ¡es igual! MÚSICA».


«Mozart empezó a componer con cinco años y con seis o siete ya recorría Europa en un carromato dando conciertos para los ricos y nobles de la época. Mantuvo a su familia durante mucho tiempo. Fue un genio. Nos dejó algunas de las obras más hermosas jamás escritas. Pero nunca pudo ser niño. Vuestros hijos, mi hija, no van a ser jamás como él. Ni falta que hace».


«Si en algún momento del camino ellos sueñan, desean, aman dedicar su vida a alguna disciplina artística, por favor, no les soltéis la frasecita que yo he tenido que oír infinitas veces durante mis comienzos: «¿Músico? Pero si de eso no se vive». Si hubiese tenido el conocimiento y la experiencia que tengo ahora, hubiese tenido tan clara la respuesta...».


Cuando los fracasos también existen pese al éxito


«La clave es no anclarse en los errores. Esto es una cosa que hacemos de manera frecuente los músicos y que nos divide en dos categorías de artistas: los que cuando están tocando o cantando en un auditorio y cometen un error en una nota siguen como si nada pasase, porque son conscientes de que tienen derecho a equivocarse y que esa nota es un grano dentro de un enorme granero, y los que, como fallen una sola vez, entran en un bucle inmenso del que no son capaces de salir porque su dichosa cabeza los bloquea por completo».


«Parece que verbalizar un tropezón en la vida nos hace menos humanos, que los seres humanos debiésemos ser infalibles. Al contrario: reconocer nuestros propios fracasos, expresarlos con palabras, asumiéndolos y racionalizándolos, nos hace humanos de verdad».


«Un servidor de ustedes, queridos amigos, ha triunfado muchas noches de su vida como cantante de ópera. Ha saboreado la gloria como pocas personas pueden hacerlo, porque pocos momentos son tan grandiosos como tener a un teatro en pie aplaudiendo después de una representación de ópera. Pero también ha fracasado muchas veces. Y la sensación de fracaso en un escenario, a la vista de 2.000 personas que han pagado para que las emociones, para que les hagas soñar, para que las distraigas durante unas horas de sus, tantas veces, monótonas vidas, no se puede expresar con palabras. Es algo que te hiere profundamente».


El triunfo femenino en un mundo especialmente machista


«Si nuestra sociedad es machista en general, no os hacéis una idea de lo machista que puede llegar a ser el mundo de la música clásica en particular. Para que os hagáis una idea, la Orquesta Filarmónica de Viena, con la que cada día de Año Nuevo dais palmas desde casa al ritmo de la Marcha Radetzky, no aceptó la entrada de la primera mujer como miembro de la formación hasta 1997. Y si os preguntara cuántas directoras de orquesta conocéis o cuántas compositoras de música clásica... Sí, eso que suena a vuestro alrededor son grillos».


«Ahora, imaginad por un momento cómo era la situación a principios del siglo XX y finales del XIX. El Armagedón machista. En ese contexto hubo una chica portuguesa nacida en Oporto que tiró a patadas el muro del machismo en un submundo aún más prejuicioso que el de la música clásica en general: el de los instrumentistas de violonchelo».


«Esta musicaza [Guilhermina Suggia] venció el machismo de la época y consiguió el éxito aplicando valentía. Porque desde niña dijo: «Yo toco mi instrumento abrazándolo con las piernas, como mis amiguitos hombres... ¡faltaría más!». Y talento. La Suggia, como la llamaron, no fue simplemente la primera mujer que se abrió de piernas para tocar el chelo. Convirtió esto en anécdota. Lo que ella consiguió fue ser una de las mejores chelistas de la historia, incluyendo a hombres y mujeres».


Maria Callas: la necesidad de emocionar y emocionarnos


«Recuerdo que, al poco de enamorarme de esta música, de esta carrera, pasaba horas viendo y escuchando vídeos en el centro de documentación musical de Andalucía. En una de esas visitas, descubrí un documental sobre la Divina, a la cual solo conocía de nombre. Empecé a verlo y enseguida me hizo conectar con la vida de alguien realmente excepcional».


«Maria Callas conquistó el mundo en su época y sigue haciéndolo hoy a través de sus grabaciones gracias a una cualidad extraña que muy pocos productos tienen: la capacidad de emocionar. Y ese don era perfecto para cantar el personaje protagonista de la ópera de Verdi. Ella fue esa soprano esbelta y de canto apasionado que el autor de esta obra maestra del arte musical hubiese soñado para su estreno. La Divina, la Callas fue La Traviata porque cantó, sintió, miró, recitó y murió como lo hubiese hecho la Violetta Valéry que en ella se hizo carne».


Por qué la música clásica debe acercarse al público e innovar


«¿Cómo es posible que, tras escuchar la melodía de Cinema Paradiso, el público aplaudiese con más frialdad que la sección de yogures del Carrefour? Muy sencillo, porque los miembros de la orquesta la estaban tocando con esa misma frialdad. Tocaron esa música maravillosa como cuando te tomas un yogur blanco sin azúcar. Sin una gota de pasión. Sin ganas. ¡Sin emoción! Así, mal vamos... Por supuesto, esto es extrapolable a cualquier profesión y a cualquier aspecto de la vida. Todo aquello que hagamos sin pasión y sin emoción será una rutina más. Será un tiempo valiosísimo tirado a la basura. Y tirar lo único que no podemos ni renovar ni comprar es una verdadera lástima».


«En los últimos veinte años el desarrollo tecnológico, mediático y de acceso a la información que ha sufrido nuestra sociedad no tiene precedentes. Su crecimiento exponencial parece no conocer límites. O encontramos la forma de subirnos a ese tren o la ópera y la música clásica morirán de manera lenta y dolorosa».


La felicidad es descubrir y aprovechar tu talento


«No sé si habéis tenido alguna vez esa sensación, si alguna vez habéis sentido a toda vuestra gente empujándoos hacia un destino mientras vosotros, absolutamente solos, intentáis pararlos con las manos porque no queréis seguir caminando en esa dirección. Hasta que un día os volvéis, los miráis y les decís, como le dijo aquel labriego andaluz al señorito que lo oprimía y casi esclavizaba: «¡Eh! ¡Que en mi hambre mando yo!». En ese momento respiras, te liberas, te acercas un poco más a eso que llaman éxito. Aprendí otra cosa muy importante gracias a la que hoy estoy donde estoy y que me permite dedicar mi tiempo a las cosas que me hacen plenamente feliz».


«Aprovechar el talento hace que te sientas feliz con aquello que, probablemente, es lo que mejor se te da. Con seguridad os habréis topado justo con la situación contraria. El da capo de mi vida se ha basado en eso, en apoyarme en los que realmente eran mis talentos naturales: cantar, hacer reír a los demás y crear cosas».


«¿No creéis que nos olvidamos de nuestras vocaciones por culpa de todo lo que la vida nos trae y nos pone por delante? Ojalá pudiese daros las herramientas para cambiar esto. Descubrir cuál era mi verdadero talento, amarlo y apasionarme con él han sido mis claves para renacer».


El verdadero sueño de Zapata Tenor


«Yo estoy aquí, sé que he venido a este mundo para conseguir que el mayor número de personas al que yo pueda llegar durante mi vida sienta, durante al menos unos minutos, escuchando a Mozart, a Beethoven, a Bach o a Puccini, lo mismo que yo sentí un 17 de noviembre del año 1991, cuando, sin tener estudios superiores, una familia rica o una alta cultura, llegué a aquel ensayo del coro Federico García Lorca de Granada. Sueño con que el mayor número de personas a las que pueda alcanzar sientan con Rossini, Chopin o Verdi lo mismo que yo sentí aquel día».


Sobre el autor


Zapata Tenor (José Manuel Zapata, Granada, 1973) es uno de tenores los más relevantes del panorama español. En 2001 debutó en el Teatro Campoamor de Oviedo y, desde entonces su carrera ha sido un triunfo constante. En estos veinte años ha actuado en todos los grandes teatros del mundo: el Metropolitan Opera House de Nueva York, el Teatro Real de Madrid, el Liceo de Barcelona, el Rossini Opera Festival, el Ópera de Berlín, el Teatro Chatêlet de París y muchos más. En los últimos años, además de cantar, ha puesto en marcha espectáculos como From Bach to Radiohead, para acercar la música clásica y la música contemporánea mostrándolas en armonía al público, o el Concierto para Zapata y orquesta, en el que consigue aunar música clásica y humor.




 

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