LA GRAN CATÁSTROFE AMARILLA, un inquietante diario en el que J. J. Benítez es testigo y protagonista de lo que ocurrió en el crucero que daba la vuelta al mundo en plena pandemia

Editorial Planeta: 288 páginas

Tapa dura con sobrecubierta: 20,90€ Electrónico: 9,99€


LA GRAN CATÁSTROFE AMARILLA no descubrirá el gran secreto de J. J. Benítez (pero casi). Horas antes de partir hacia su segunda vuelta al mundo, J. J. Benítez recibe una carta procedente de EE. UU. La carta es abierta, pero no leída. Juanjo embarca en el Costa Deliziosa y, en plena navegación, surge la pandemia del coronavirus. Lo que se presentaba como un viaje de placer se convierte en un caos. El escritor lleva un cuaderno de bitácora en el que registra las incidencias de cada día. Primero aparecen los personajes, las historias singulares de personas de más de 10 nacionalidades del mundo unidas por el afán de pasarlo bien y vivir la vida. Poco a poco van llegando al relato los temas emocionales y el miedo al contagio que hizo saltar todas las alarmas. De fondo, la investigación y los interrogantes que una persona de la brillantez de Benítez siempre plantea.


DIARIO DE UN HOMBRE TRANQUILO


Yo hablo de un monje budista -Zidong-, perfectamente desconocido, que profetizó la “gran catástrofe amarilla”. (…) “Lo hizo en la ciudad prohibida, en China, hace un siglo… Zidong dijo que, en 2020, China llorará… No se celebrará el Año Nuevo y los tigres y lobos se esconderán en las montañas… La nueva plaga se extenderá por todo el mundo.”


LA ODISEA DEL COSTA DELIZIOSA


Durante la pandemia del Covid-19, el Costa Deliziosa, un crucero con capacidad para 2828 pasajeros, con más de 290 metros de eslora y trece niveles, quedó aislado en alta mar.


Tras la declaración de la situación de emergencia internacional, multitud de países cerraron sus puertos, incluyendo España, en una orden publicada en el BOE el 12 de marzo.


A bordo del crucero que iba a dar la vuelta al mundo se encontraba el periodista J. J. Benítez, que analizó todo lo sucedido y dejó por escrito cada uno de los detalles del suceso. Desde las reacciones de los pasajeros provocadas por el miedo hasta la incertidumbre de la tripulación, que veía cómo los diferentes destinos programados iban cerrando sus puertos.


Durante los últimos días, el Capitán llegó a ordenar el confinamiento de los pasajeros en sus camarotes, ante la sospecha de un caso de coronavirus en el interior del Costa Deliziosa.


El 20 de abril, tras largas semanas de navegación y multitud de complejas negociaciones, el crucero llegó por fin al puerto de Barcelona.


EXTRACTOS DEL DIARIO DE J. J. BENÍTEZ


9 de enero. “Regreso al despacho y paso revista a mis cosas (…) Vuelvo a revisar la correspondencia (…) Hay una carta que me llama la atención. Procede de California. La remite uno de mis contactos en Estados Unidos. La bella intuición susurra: ¡Ábrela!. Pero desobedezco.”


A principios de 2020, el periodista J. J. Benítez emprendía su segunda vuelta al mundo a bordo de un crucero junto a su esposa, Blanca. Un viaje desde Barcelona hasta Barbados, Lima, Chile, Nueva Zelanda, Vietnam o China.


Un total de 106 días aparentemente inolvidables que terminarían convertidos en un encierro forzoso en alta mar, durante la pandemia del Covid-19. El miedo al contagio, las reacciones inesperadas de los pasajeros o las conversaciones sobre la situación mundial, son parte del diario personal del periodista. Además, antes de la partida, Benítez recibe una misteriosa carta que será tremendamente reveladora…


11 de enero. “He dormido a ratos e intranquilo. No sé por qué, pero este nuevo viaje no me gusta.”


Durante más de cien días, el Costa Deliziosa será el escenario de conversaciones profundas, en las que personajes de todo tipo dialogan y solicitan información a J. J. Benítez sobre sus históricas investigaciones. Así, el viaje se convierte también en un repaso por algunos de sus trabajos más inolvidables: casos ovni, el misterio de las líneas de Nazca, la conspiración sobre la llegada del hombre a la Luna, apariciones que portan mensajes optimistas a los testigos, la supervivencia del alma después de la muerte, pactos y señales del Más Allá o el impacto del meteorito Gog contra la Tierra en el año 2027. Un recordatorio que hará las delicias de los seguidores del periodista.


22 de enero. “A las 17 horas veo un rato de televisión. De pronto, el presentador ofrece una noticia que me golpea. Habla de China. No sé en qué ciudad ha aparecido un virus… Es mortal.”


Tras días de navegación y visitando los destinos marcados en el calendario del crucero, Benítez recibe los primeros datos del virus surgido, aparentemente, en Wuhan. Recuerda entonces una información que él mismo recibió en torno al año 2011:


En 2020, la flecha será arrojada sobre la multitud. Y caerán ricos y pobres. Los muertos se contarán por cientos de miles (hasta 2024)”.


La siniestra profecía le hizo entonces acudir a su notario, José María Florit, para levantar acta del documento recibido. Era el 13 de septiembre de 2011. Número de protocolo: 1.730. Título: La gran catástrofe amarilla.


7 de febrero.


He pasado una mala noche: tos seca, fiebre, malestar general y bronquios cerrados. Me cuesta respirar. Blanca me observa con preocupación (…) No digo nada, pero los síntomas se parecen a los del coronavirus. El Costa Deliziosa partió de Italia. ¿Pudo contaminarse?.


Durante la trayectoria, gran parte de los pasajeros parecen haberse contagiado de un virus que produce tos y fiebre. El miedo a que el coronavirus haya llegado al barco empieza a generar cierta alarma. Además, en los días sucesivos, la compañía del crucero empezará a anular las excursiones y visitas previstas a Japón, Corea del Sur o Hong Kong. Algo grave estaba ocurriendo en tierra firme.


15 de marzo. “Estoy asombrado. La gente acapara comida. Cargan platos monumentales de fruta y langostinos. Y se los llevan al camarote. La gente se empuja en el bufet, se insultan y gritan. Se disputan los pasteles y las naranjas. Se miran con odio y con recelo. Los nervios se desatan.”


Las imágenes de supermercados desabastecidos se repiten en el interior del Costa Deliziosa, que es como un microcosmos en el que se reproducen las mismas escenas de los telediarios. Con el paso de los días, en el buffet llega a escasear la comida, mientras algunos llenan platos y bandejas. El Capitán, Niccolò Alba, recuerda por megafonía que el capellán del barco está a disposición de los creyentes para ofrecerles consuelo espiritual.


25 de marzo. “Se demora la partida del barco a causa de una urgencia médica. Crece la tensión. ¿Un caso de coronavirus? ¡Estamos histéricos!. A las 18 horas habla el capitán. Intenta tranquilizar al personal. «Todo — dice— está bajo control.»

Nadie le cree. A las 19 llega una ambulancia. Vemos bajar del barco cuatro maletas y un muerto”. La tensión crece a diario en el barco, según van llegando noticias del exterior. Además, surgen bulos que se expanden con rapidez, provocando una mayor incertidumbre.


J. J. Benítez analiza la situación con sentido crítico e ironía, dejando además por escrito la crónica de un viaje y su visión de la pandemia. A lo largo del viaje, el periodista navarro dialoga con diferentes pasajeros, que le preguntan sobre sus grandes investigaciones. Así, el libro se convierte también en un repaso por sus casos más míticos:


Estoy bien. ¿Pueden comunicarse los difuntos con los vivos para lanzar mensajes de ánimo y afecto? Tras la exitosa publicación de Estoy bien (Ed. Planeta, 2014), el autor continúa su investigación, y recibe la información de un hombre llamado Manuel Eduardo Duarte, que murió en Santiago de Chile el 23 de marzo de 2010 con sesenta y un años. Su hermana relata al periodista el impactante encuentro que tuvo con el fallecido durante un sueño, en el que este apareció para decirle: “No llores más. Estoy bien. Estoy tranquilo y contento. Cuídate”.


Las piedras de Ica. Nos fuimos a Ica a su llegada a Perú, una de las pasajeras pregunta a J. J. por las misteriosas piedras de Ica, custodiadas en el museo del doctor Javier Cabrera. Este, logró reunir 11.000 piedras grabadas de todos los tamaños en las que aparecían seres montando sobre dinosaurios, trasplantes de órganos, mapas del mundo y otras escenas imposibles que se habrían grabado hace más de 60.000 años. ¿Se trató de un montaje, o hubo algo real en aquellas enigmáticas piedras?


Los Moais de la Isla de Pascua. Benítez regresa a algunos escenarios míticos en su biografía, como los enigmáticos Moais de los que indagaba ya en Planeta Encantado. ¿Cómo transportaron los rapanui los moáis, unas estatuas monolíticas que rondan las cinco y diez toneladas de peso, desde la cantera hasta las zonas en que hoy se encuentran? El viaje alrededor del mundo servirá a Benítez para cuestionar los grandes casos que él mismo ha investigado a lo largo de su carrera.


Los hombres michelín.


En La quinta columna (Ed. Planeta, 1990), el periodista relataba los encuentros con unos extraños seres de gran altura, enfundados en trajes hinchados que popularmente recordaban al emblema de los famosos neumáticos. Ocurrió en la isla Borbón, en las Malvinas, denominada así por el rey Luis XIII de Francia en 1642. Benítez tiene el contacto de dos testigos a los que quiere entrevistar a su llegada, pero las cosas no sucederán como él espera…


Pactos y Señales. Uno de los trabajos más recientes (y exhaustivos) del investigador pretendía comprobar la existencia del Más Allá, analizando las señales que llegan de manera explícita, relatadas por multitud de testigos y vividas por él mismo.


En LA GRAN CATÁSTROFE AMARILLA desarrolla algunas de sus teorías sobre el alma, la trascendencia o la religión.


UN LUGAR PARA LA ESPERANZA


LA GRAN CATÁSTROFE AMARILLA parece, a veces, una obra de ficción. Y, sin embargo, es el retrato de una crisis mundial que nadie habría imaginado (¿o sí?). Pero es también un viaje, no solo por el mundo, sino por las investigaciones de un periodista siempre interesado por las historias ocultas.


El libro, por tanto, es un viaje al pasado, una visión del presente y una aproximación a un futuro incierto y oscuro donde, pese a todo, aún podría haber lugar para la esperanza. También es una vertiginosa mezcla de aventuras, conversaciones, temores y esperanzas. Al regresar a España, Benítez lee la carta procedente de California y queda atónito. Nada es lo que parece. El final del libro es de infarto.


Sobre el autor


J.J. Benítez nació en Pamplona en 1946. Se dedicó al periodismo hasta 1979. Después saltó al mundo de la investigación de los grandes enigmas. Ha dado más de cien veces la vuelta al mundo. Fruto de esos años de investigación son 63 libros, miles de artículos, documentales en televisión y cientos de conferencias. Hoy está prácticamente retirado. Se dedica a pensar (la revolución pendiente, según él). De vez en cuando escribe. Sabe que vivirá después de la muerte. Y para eso se prepara en la actualidad.


Para más información www.jjbenitez.com


www.planetabenitez.com



 

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