Gonzalo Giner gana el Fernando Lara con LA BRUMA VERDE, una historia de amor y lucha por un mundo mejor en el corazón de África


 

Editorial Planeta. 608 páginas

Tapa dura con sobrecubierta: 21,90€ Electrónico: 9,99€


Gonzalo Giner ha ganado el Premio de Novela Fernando Lara 2020 con LA BRUMA VERDE, una historia de amor y lucha por un mundo mejor, una gran aventura en el corazón de África. El aclamado autor de El sanador de caballos regresa con una emocionante novela que te robará el alma.


Bineka, nacida en la profundidad de uno de los últimos pulmones verdes del planeta, es apresada por Maxime y sus hombres, que han arrasado su aldea. Pero, tras sufrir un accidente, la madre selva la protege y es adoptada por un clan de chimpancés, con los que convivirá varios meses.

Al mismo tiempo, Lola Freixido, una exitosa directiva, viaja al Congo para rescatar a su mejor amiga, Beatriz Arriondas, una cooperante medioambiental que ha sido secuestrada.

Bineka y Lola se enfrentarán a una compleja trama de corrupción y se verán abocadas a una huida llena de aventuras que correrán en compañía de Colin Blackhill, un cooperante británico que se cruza en su camino y que ayudará a la joven congoleña a luchar por la conservación de su mundo.

Un vertiginoso thriller. Un conmovedor alegato ecologista. Un canto al conservacionismo y una gran historia de amor en la legendaria selva africana


Bineka, una adolescente que sobrevive al brutal ataque de su tribu, y Lola Freixidó, una directiva de éxito, son las grandes protagonistas de esta vertiginosa y conmovedora historia que traslada a los lectores hasta los espectaculares parajes de la República Democrática del Congo, un país que nos cautiva y atrapa con emoción. Ambas mujeres, de mundos tan opuestos, se verán unidas por el amor a una tierra víctima de las acciones más terribles del ser humano, aunque también escenario de las más desinteresadas. Esa dualidad entre estos dos personajes femeninos hará disfrutar al lector de una trama contemporánea repleta de dosis de intriga, momentos de acción y giros inesperados con el continente africano como contexto.


La novela tiene como punto de partida el asalto que sufre la aldea de Bineka, la joven congoleña de ojos verdes, su aldea es un lugar idílico situado en la provincia de Tshopo. La joven verá cómo un violento grupo de hombres acaba con todo lo que encuentra a su paso, quema las chozas y asesina a sus gentes, aunque logrará escapar de sus captores hiriendo a uno de ellos. La protagonista, aún en shock por lo vivido, demuestra una fortaleza fuera de lo común. Sin ninguno de los suyos ni en su entorno cercano, Bineka es capaz de sobrevivir durante meses junto a un grupo de chimpancés, del que estudiará su comportamiento y aprenderá sus hábitos. A pesar de integrarse con acierto en el clan, Bineka no se sentirá del todo segura. Ella, que sigue recor- dando a los suyos cada día que pasa, también será víctima de la violencia animal y deberá valorar si vale la pena escapar. Por suerte, la joven encontrará consuelo en Furaha, una cría de chimpancé de la que se hace inseparable y cuya adoración mutua persistirá a lo largo de toda la historia.


En paralelo a las vivencias de Bineka y a miles de kilómetros de allí, Lola recibirá la peor de las llamadas. Beatriz, su mejor amiga desde la infancia y cooperante medioambiental en el Congo, ha sido secuestrada. Lola, muy afectada, no da crédito a esta terrible noticia. Esta directiva lo dejará todo para emprender un viaje a Kinsasa, donde nada más aterrizar se topará con la cruda realidad de un país africano marcado por la corrupción y la falta de recursos. Lola, que acude al Congo acompañada del padre de Beatriz, el rígido Valentín, conocerá a las autoridades gubernamentales y a los miembros de Greenworld, la ONG a la que pertenece su amiga. ¿Por qué ha sido víctima de un rapto? ¿Podrán hacerse cargo del rescate? Beatriz asumió muchos riesgos y no solo por ser cooperante en un lugar hostil, escenario de guerras civiles, luchas tribales, la acción de poderosas mafi as y la explotación de su rica naturaleza por parte de grandes corporaciones. Colin, uno de los responsables de Greenworld, le confi esa a Lola cuál era la verdadera labor de su amiga: un proyecto de investigación centrado en los abusos de una gran empresa sobre las tierras congoleñas y sus gentes. Beatriz sabía que corría peligro, pero estaba empeñada en sacar a la luz toda la verdad. ¿Y si los captores no están tan interesados en cobrar un millonario rescate? ¿Habrán actuado por dinero o porque necesitaban pararle los pies a la cooperante?


Con el paso de los días, la angustia se apodera de Lola y también de Keita, el novio de Beatriz, aunque este último, por su trabajo en Médicos Sin Fronteras, es más consciente de los peligros que entraña su país. ¿Lograrán dar con ella y poder abrazarla de nuevo? Valentín, cansado de la inoperancia burocrática y movido por la desconfi anza, contrata a un grupo de mercenarios para que vaya en búsqueda de su hija, mientras que Colin también decide poner todo su empeño en dar con ella. Tanto uno como otro tendrá noticias que serán determinantes para que la trama dé varios giros y no deje de sor- prender a los lectores. Porque las vidas de Lola y Bineka, las auténticas protagonistas de La bruma verde terminarán por cruzarse. Es entonces cuando Bineka descubrirá una forma de vida que nunca había imaginado y se verá inmersa en la llamada civilización, pero sin olvidar que sus verdaderas raíces permanecen en la selva que la vio nacer. La joven, que al fi nal de la novela, se convertirá en un símbolo que fascinará al mundo, no dejará de estar en peligro.


Lola, una mujer fuerte y decidida, verá cómo su mundo se tambalea, pero tendrá la oportunidad de conocer una realidad a la que jamás podrá dar la espalda. Esta protagonista entenderá las razones que llevaron a Beatriz a esa llamada a la acción y también querrá formar parte de todo ello. Mientras la española y Colin luchan contra aquellos que han diezmado el destino de su amiga con la colaboración, también, de agentes internacionales, los lectores se verán envueltos en un thriller cuyo fi nal es una hermosa lección de vida. Porque África, como el ser humano, merece que no se pierda nunca la esperanza.


Los temas de la novela


N arrada en una eficaz tercera persona, el autor es capaz de mantener el ritmo de esta historia hasta el final. Cualquier lector se verá trasladado hasta tierras africanas, además de sentir la inquietud de Bineka y la desesperación de Lola. El punto de vista de ambos personajes es el que marca una narración que nos engancha desde la primera línea. Gonzalo Giner domina el desarrollo de las escenas, el tiempo en el que acontecen una tras otra y hace avanzar el devenir de los personajes –y el de la propia historia y todas sus tramas– sin artificios. El lenguaje es preciso y lo bastante rico para que esta novela sea destinada a todos los públicos. Natural en sus formas y sorprendente en sus giros, La bruma verde ofrece a los lectores una intriga realista que no decae en ninguna de sus páginas y que, en muchas ocasiones, tiene reminiscencias a lo cinematográfico. Es gratificante cómo vuela nuestra imaginación gracias a su lectura adictiva.


Nada más empezar la novela, el autor aborda dos grandes temas que se mantendrán hasta el fi nal. Estos son el fuerte arraigo a un lugar extraordinario, con la selva como telón de fondo, y la crueldad del ser humano llevada hasta el extremo. Todo lo que sucede en sus páginas pasa por ambos. Sin embargo, esta historia también nos muestra los sorprendentes límites de nuestra supervivencia y nuestra enorme capacidad de resiliencia ante situaciones extremas.


Tomando África como leitmotiv, La bruma verde escenifi ca cómo este continente, rico por naturaleza, ha sido despojado de todo y sigue padeciendo la huella colonial y la explotación del mundo occidental. Precisamente, esa dicotomía entre el primer y el tercer mundo también surge en la novela, donde el autor no tiene inconveniente en evidenciar las grandes tragedias humanitarias que vive su población y, a su vez, la sencillez con la que encaran el día a día. De alguna manera, Lola experimenta algo parecido al llamado síndrome del cooperante, ese choque cultural que le hace, en realidad, replantearse el sentido de su vida y el desarraigo hacia una civilización con un orden de prioridades que nada tiene que ver con lo verdaderamente importante.


Otros de los temas que el lector percibirá en La bruma verde son la encomiable labor que realizan los cooperantes, la corrupción del sistema en todos sus estratos, la persecución por los delitos fi nancieros, el trabajo de los científi - cos en África, las similitudes entre el comportamiento de los primates y los humanos –que en esencia no es tan distinto–, la convivencia entre especies, el mito de la niña salvaje, los amores imposibles y las segundas oportunidades que casi todos necesitamos.


Cualquier lector puede sentir que se encuentra en la aldea de Bineka cuando está siendo atacada, porque vivirá su angustia, o con esta protagonista cuando se abre paso por la selva junto al clan de chimpancés, ya que sentirá su sensación de inquietud. Estos son solo dos ejemplos del poder evocador del autor que de la mano al lector cada vez que lo sitúa en las múltiples escenas que sostienen esta historia. Con todo, logra construir la atmósfera exterior e interior de los personajes sin caer en un léxico pomposo ni unas largas descripciones. Consigue, además, moverse por distintos escenarios dominando la recreación de los espacios. Fruto de su propia experiencia, pero también de una trabajosa labor de documentación, nos lleva, entre otros, hasta cualquier rincón de la República Democrática del Congo o Ruanda, pasando por La Gomera, Galicia o Madrid, e incluso llegando hasta Londres, Washington y Nueva York.



D e muchas formas, el autor de La bruma verde también se recrea en terreno de los símbolos y ofrece al público una lectura más allá de lo aparente. En ese juego de signifi cados puede entenderse, por ejemplo, que los viajes de Lola a África sean la búsqueda de una nueva vida, el renacer y la importancia de movernos por algo que nos apasione; que el secuestro y el fi nal que le espera a Beatriz simbolicen la cruda realidad y que la aparición de Bineka se inspire en el mito de la niña salvaje, quien siempre se sentirá mejor adaptada a la selva que no a una civilización no tan civilizada como se esperaría. Más evidentes son los símbolos materiales que utiliza el autor. Por ejemplo, los ojos de Bineka, de ese color verde similar al de la jungla, la bruma verde de la que habla la joven a Colin para describirse a sí misma, el colgante nkisi que supone un vinculo con sus antepasados y una forma de sentirse calmada o la pulsera que utilizan Médicos sin Fronteras para determinar el nivel de desnutrición en los más pequeños y evidenciar el hambre, esa tragedia humanitaria que desde hace décadas dibuja el rostro de África.



Sobre el autor


GONZALO GINER logró un gran éxito literario con El sanador de caballos (2008). Veterinario de profesión, con aquel título quiso investigar el inicio de su ofi cio. En su siguiente novela, El jinete del silencio (2011), nos descubrió los orígenes de la creación de la raza española de caballos durante el siglo XVI. En Pacto de lealtad (2014), el autor dio un salto en su producción literaria: una novela minuciosamente documentada que narró, por vez primera, la participación de los perros en dos de las guerras más sangrientas del pasado siglo xx, la guerra civil española y la segunda guerra mundial. En el año 2017 publicó Las ventanas del cielo, una maravillosa novela histórica sobre la creación de las vidrieras góticas.

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