Casa Pescadores pone en valor la clòtxina valenciana de la mano de la última clotxinera del Cabanyal
Se abre la temporada del bivalvo, que estará disponible en carta, tanto en la
zona de bar como en la de parrilla hasta final de existencias
La proveedora de
Casa Pescadores es Amparo Casaus, ‘Amparín’, considerada la última gran
clotxinera de los Poblados Marítimos
Con ustedes Amparo María Casaus, más
conocida como ‘Amparín’. Clotxinera desde la infancia y hasta el presente. Una
de las guardianas más longevas de la calidad de este molusco, tan característico
de la costa de Valencia. Y también personaje clave en los Poblados Marítimos. Es
la proveedora principal de Casa Pescadores en materia de clòtxina, ese bivalvo
que cobra especial importancia en mayo, cuando el restaurante anuncia con
entusiasmo la llegada a su carta, tanto en la zona de bar como de parrilla. El
equipo de cocina, capitaneado por el chef Marcos Moreno, la trabaja tanto al
vapor como a la brasa, dependiendo de la zona elegida. De este modo, se servirá
clòtxina fresca de miércoles a domingo, en servicio de comidas y de cenas. El
apreciado manjar permanecerá toda la temporada, haciendo más amena la espera
hasta el verano. Pero más allá de su valor gastronómico, la iniciativa también
busca divulgar el conocimiento en torno a la clòtxina, con un programa de
actividades amplio, que incluirá un gran aperitivo abierto al público, previsto
para el próximo 30 de mayo. Un concurso actuará de reclamo, creando un gran
ambiente, en una jornada durante la que la clòtxina valenciana será la
protagonista, consolidando así el compromiso del establecimiento con la difusión
de la tradición valenciana. En materia culinaria, Casa Pescadores se mantiene
fiel al producto local, más concretamente del barrio marítimo del Cabanyal,
esencia del espacio que abrió sus puertas el pasado mes de noviembre. Heredera
de una saga familiar con más de 70 años de historia, Amparín representa una
forma de trabajo artesanal que ha pasado de generación en generación y que hoy
se mantiene fiel a sus orígenes. En un contexto donde la producción tiende a
mecanizarse, ella continúa recolectando la clòtxina de manera manual, respetando
los tiempos de la naturaleza y el equilibrio del entorno. “Es el cultivo más
ecológico que hay: es lo que tus propias manos hagan y lo que la naturaleza te
dé”, afirma. La singularidad de la clòtxina valenciana reside, entre otros
factores, en la salinidad del Golfo de Valencia, que le confiere un sabor
intenso y característico: “La salinidad del golfo de Valencia es única, es lo
que le da ese sabor tan especial a nuestra clòtxina y lo que la hace diferente”.
Muestra de las clòtxinas obtenidas en la batea nº 2 del Puerto de Valencia.
Visita a la batea de Amparín Amparín desmonta algunos mitos para los menos
avezados en materia de clotxinas: “La gente tiende a pensar que la más clara es
la hembra y la más oscura el macho, pero es justo al revés. Este molusco es
hermafrodita: la de color más rojo adquiere el rol de hembra y la más clara el
de macho, aunque ambas tienen el mismo sabor”. Además de la clòtxina, hay otras
muchas propuestas gastronómicas que son santo y seña del Cabanyal, y que también
se pueden degustar en Casa Pescadores. Algunos ejemplos son la titaina,
elaborada con sofrito de tomate, atún en salazón (tonyina de sorra), piñones y
pimiento, muy ligado a las familias marineras; el suquet de rape, un guiso
marinero en el que el pescado se cocina en un caldo corto con patata, sofrito y
fumet; o el all i pebre, ligado a la Albufera de Valencia, pero que también se
puede degustar en el bar de Casa Pescadores. Volviendo a las clòtxinas, Marcos
Moreno se desplazó personalmente hasta las bateas para conocer de primera mano
todo el proceso de cultivo de este producto: desde la recolección hasta la
selección del producto, aprendiendo a distinguir su calidad, manipulación y
cocinado directamente de los consejos de la experta. Concretamente, este
aprendizaje tuvo lugar en la batea nº 2 del Puerto de Valencia, explotada por
Germans María. Batea nº 2 del Puerto de Valencia, explotada por Germans María.
Se trata de una instalación flotante ubicada en aguas protegidas del recinto
portuario. Esta plataforma sostiene un sistema de cuerdas sumergidas donde las
clòtxinas crecen alimentándose de forma natural, lo que garantiza un proceso
sostenible y respetuoso con el entorno marino. Gestionada por una empresa
familiar con amplia tradición en el sector, esta batea forma parte del histórico
entramado de viveros marinos del Grao de Valencia, contribuyendo a preservar un
modelo productivo local, de temporada y de alta calidad que abastece tanto a la
restauración como al consumo de proximidad. Casa Pescadores abrió sus puertas el
pasado mes de noviembre. Situado en una antigua vivienda de pescadores y
carpintería naval, en la calle José Ballester Gozalvo 51, mirando directamente a
la playa del Cabanyal, el restaurante rinde homenaje a la tradición marinera, la
cocina casera y la vida junto a la orilla. Detrás del proyecto gastronómico
están Grupo Mercabanyal y Jugando con Fuego, además de contar con una cocina
impulsada por el equipo del restaurante Flama, con Edu Espejo como asesor
gastronómico y Marcos Moreno al frente del servicio diario. Con esta propuesta,
Casa Pescadores reafirma su apuesta por el producto local y, también, por el
productor que lo hace posible por herencia familiar, como es el caso de Amparín.
El espacio continuará ofreciendo elaboraciones cuidadas en clave valenciana,
posicionándose como un restaurante donde la gastronomía siempre va ligada a la
cultura del barrio del Cabanyal. MÁS SOBRE CASA PESCADORES Web:
www.casapescadorescabanyal.com Instagram:
www.instagram.com/casapescadorescabanyal


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