Alicia Vallina desvela en HIJA DEL MAR la fascinante historia de Ana María de Soto, la mujer que se hizo pasar por hombre para ingresar en la Armada Española en 1793

Editorial Plaza & Janés. 360 páginas.

Tapa dura con sobrecubierta: 19,90€ Electrónico:


HIJA DEL MAR cuenta la historia real del desconocido personaje Ana María de Sotomayor, que se hizo pasar por hombre para poder ingresar en la Marina española, institución que estaba vetada a las mujeres en el siglo XVIII, convirtiéndose así en la primera mujer soldado. Su autora, Alicia Vallina, periodista e historiadora, (que dedica este libro "A todas las mujeres: libres, fuertes, valientes y dueñas de su destino"), rescata a este interesante personaje desconocido de la historia de España y crea un relato de empoderamiento femenino en el que combina magistralmente contexto histórico con aventuras.


La cordobesa Ana María de Soto huye de un matrimonio impuesto con la intención de comenzar una aventura jamás iniciada por una mujer: la de hacerse pasar por varón para alistarse en la Armada Española. Cumple, así, su sueño de recorrer el mundo y de enfrentarse a valerosos e intrépidos enemigos. En su viaje, Ana María no solo conocerá el éxtasis y el dolor del primer amor, sino también tendrá que hacer gala de toda su valentía y arrojo para sobrevivir en un mundo de hombres, donde cada paso en falso puede suponer para ella el mayor de los desastres. Durante sus aventuras en la mar, descubrirá el valor de la amistad y el honor, pero también la violencia, el miedo y la traición.


La insólita aventura de una mujer extraordinaria


Ana María de Soto (o Sotomayor) y Alhama fue una mujer que vivió a caballo de los siglos xviii y xix y que, vestida de hombre, se enroló en la marina española, siendo la primera mujer en hacerlo. Su peripecia es tan insólita como desconocida, más allá de ese enunciado tras el que se adivina una vida repleta de avatares. Lo que se sabe de la Ana María de Soto histórica es que entre 1794 y 1798 estuvo embarcada dos veces en la fragata Nuestra Señora de las Mercedes con el nombre de Antonio María de Soto, además de en las fragatas Balbina, Santa Dorotea y Matilde, participando en los ataques de Banyuls, la defensa de Rosas, la batalla del cabo de San Vicente y la defensa de Cádiz. Descubierta su verdadera identidad, fueron sin duda sus méritos militares los que, por encima del engaño que había llevado a cabo, le permitieron que solicitara una pensión y que se le concediera licencia para regentar un estanco, lo que hizo durante más de veinte años.


La parte central de esa vida, de la que se sabe poco y que sólo cabe imaginar, es la que nos narra Alicia Vallina, periodista e historiadora y, como directora técnica del Museo Naval de San Fernando en Cádiz, Vallina describe con fidelidad histórica y buen pulso narrativo los quehaceres de los marinos, la rutina de su trabajo, las guardias, los peligros del mar, las enfermedades y el horror de las batallas. La Ana de la novela participa en la batalla del cabo de Rosas de marzo de 1794, en la que ayuda y quizá salva la vida del capitán de navío Diego de Alvear, que, años más tarde, será hecho prisionero por los ingleses al ser hundida la excelente conocedora del trasfondo histórico. La autora sitúa a su personaje sobre ese fascinante fondo histórico: el de unos años marcados por los proyectos ilustrados y la guerra contra Francia.


Estamos en 1793. Los revolucionarios franceses acaban de guillotinar al rey Luis XVI, ante el espanto de las monarquías europeas, algunas de las cuales ya están en guerra con el nuevo régimen revolucionario. España, que venía siendo aliada de la monarquía francesa, alianza sellada por los Pactos de Familia (en ambos países reina la misma dinastía, la de los Borbones) muestra su apoyo al monarca ejecutado, lo que provoca la declaración de guerra por parte de Francia. España responde firmando el Tratado de Aranjuez por el que se une a Inglaterra en la Primera Coalición contra Francia.


El siglo XVIII es, por otra parte, el de la Ilustración, y España no es ajena al progreso de las Luces. Concretamente, en lo referente a la náutica, estos son años de desarrollo de instituciones científicas y de expediciones como la de Malaspina, que está en marcha en el momento en que transcurre la novela.


Amor, muerte y aprendizaje


Vallina describe con fidelidad histórica y buen pulso narrativo los quehaceres de los marinos, la rutina de su trabajo, las guardias, los peligros del mar, las enfermedades y el horror de las batallas. La Ana de la novela participa en la batalla del cabo de Rosas de marzo de 1794, en la que ayuda y quizá salva la vida del capitán de navío Diego de Alvear, que, años más tarde, será hecho prisionero por los ingleses al ser hundida

la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y que reaparecerá en la vida de Ana, jugando un papel importante. Además de la intensa relación amorosa que describe la novela, la de Ana de Soto es también una experiencia de aprendizaje, en la que extrae lecciones de muchos de los personajes con los que se cruza.


Escenarios: Cádiz, La Habana


La novela lleva a escenarios muy distintos, como la brillante y bulliciosa Cádiz o La Habana, dos ciudades que son origen y destino de muchas expediciones navales.


Cádiz vive un momento de esplendor que arranca del momento, 1717, en que se trasladó a la ciudad la Casa de Contratación, tal vez el mayor holding comercial de la Europa del momento y una de las instituciones más características de la llamada Carrera de Indias. La ciudad creció y se transformó en los años siguientes, adquiriendo un perfil más americano y cobrando un impulso importantísimo, que se mantiene aun después de que Carlos IV cierre la Casa de Contratación en 1790 tras haberse implantado un reglamento de libre comercio con América. También desde principios de siglo, el ministro reformista José Patiño continuó y remató la fortificación de Cádiz que venía realizándose desde finales del xvi, e impuso una presencia militar (capitanía general, escuela de guardiamarinas) pensada, sobre todo, para proteger el extenso comercio de la zona.


En cuanto a La Habana, en su astillero se hacía casi la tercera parte de los barcos españoles. Es una ciudad de rúas profundas y estrechas, de balcones con rejas de hierro y patios interiores con geranios de vivos colores, en la que destaca su característico Malecón con olor a mar y a salitre. Ciudad también bulliciosa y animada, en ella viven nativos ligados a la tierra y las tradiciones, como el curandero con dotes de vidente que conocerá la protagonista.


La alargada sombra de una fragata española


La vida de Ana está innegablemente ligada a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, que tiene también una larga historia. Botada en el puerto de La Habana en 1786, la Nuestra Señora de las Mercedes formaba parte del convoy que cubría la ruta comercial entre España y las colonias americanas, ruta amenazada en esos años por los barcos ingleses. Unos años después de que Ana de Soto se embarcara en ella, en 1804 y en el contexto de esa rivalidad comercial, pues España e Inglaterra estaban en paz, la fragata española y otras que la acompañaban fueron atacadas por navíos británicos. El incidente desencadenó una guerra entre España y Gran Bretaña que duraría cinco años y en el transcurso de la cual se dio la batalla de Trafalgar.


La Nuestra Señora de las Mercedes, cargada de oro, plata y otras mercancías, resulto hundida. Murieron 249 marineros y los 51 supervivientes fueron hechos prisioneros; entre ellos, el segundo de a bordo, el capitán de navío Diego de Alvear. Pero la historia de la fragata española no terminó ahí. Más de doscientos años después, en 2007, una empresa estadounidense especializada en buscar tesoros submarinos, la Odissey, localizó sus restos con 590.000 monedas de oro y plata y otros objetos. La apropiación del tesoro por parte de la empresa americana provocó un conflicto legal sobre su propiedad. Tras algunos recursos y maniobras de la empresa cazatesoros, el Tribunal Supremo de Estados Unidos falló en 2012 a favor de España que pudo recuperar el contenido de la Nuestra Señora de las Mercedes. Dicho contenido fue el objeto de sendas exposiciones en 2014 en los museos Naval y Arqueológico. Este último episodio legal de la Nuestra Señora de las Mercedes es el tema principal de la serie de televisión en la que está trabajando Alejandro Amenábar y que supondrá su debut en una producción televisiva.


Sobre la autora


Alicia Vallina (Pola de Siero, Asturias, 1976) es periodista e historiadora, doblemente doctorada en Historia del Arte y Estudios del Mundo Antiguo por las Universidades Autónoma y Complutense de Madrid. Ha trabajado en el Museo Sorolla, en el Museo Sefardí de Toledo, en el Ministerio de Cultura y en el Museo de América. En los últimos años, ha sido directora técnica del Museo Naval de San Fernando, Cádiz, y, actualmente, es coordinadora técnica de la Unidad de Museos de la Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio Cultural del Ministerio de Defensa y es funcionaria por oposición del Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos del Estado. Ha escrito numerosos artículos para revistas nacionales e internacionales sobre patrimonio cultural y museos y ha publicado varios libros de investigación sobre museología y patrimonio. Recientemente ha sido galardonada, por el Ministerio de Cultura y Deporte, con el premio al mejor libro de arte editado en 2019 por el catálogo razonado sobre poesía visual del artista catalán Joan Brossa.



 

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