ESPERANDO AL DILUVIO, de Dolores Redondo, es una búsqueda de un salvaje asesino en serie en una ciudad amenazada por un diluvio
Editorial Destino. 576 páginas
Tapa dura con sobrecubierta: 22,90€ Electrónico: 10,99€
ESPERANDO AL DILUVIO es la nueva novela de
la escritora de tormentas Dolores Redondo, como
se define ella misma. Con esta novela, la autora
inaugura un ciclo narrativo independiente
de las obras anteriores. Bilbao se convierte
en el gran escenario, ¡siempre el Norte! Y
también tenemos nuevo protagonista: el singular
policía Noah Scott Sherrington. Pero la misma
sombra: el mal que se cierne sobre las inocentes;
y un empeño: su denuncia. «Escribir esta novela me ha costado treinta y
nueve años. Sé que empecé a fraguarla el verano
de 1983, volviendo en tren desde Galicia. Hoy
regreso a Bilbao para terminar esta historia, que,
como veréis, no es un tratado histórico ni una guía
de calles. Me he tomado licencias, ya os avisé de
que me niego a ser exhaustiva con los recuerdos: la
mitad son reales, la otra mitad son fruto del amor
a mi tierra, de la necesidad de música en mi vida,
del miedo que pasé aquel día de inundaciones
y del placer que sigue produciéndome seguir
sometida a la dulce tortura de salir indemne de
todas las catástrofes que mi mente se empeña en
imaginar para robarme el sueño.
Soy una escritora de tormentas.»
Un nuevo ciclo narrativo
Todo empieza con una corazonada. La que
siente el investigador de policía escocés, Noah
Scott Sherrington, una noche de tormenta a
comienzos de la década de los 80. Está siguiendo
a un sospechoso que podría ser un peligroso
asesino en serie: John Biblia, un personaje
histórico real bautizado así por la prensa
sensacionalista británica de la época, que se
cobró la vida de tres jóvenes mujeres entre 1968
y 1969 en Glasgow a las que había conocido
en la misma discoteca. En los primeros años,
decenas de policías trabajaron en el caso, pero
el «asesino con cara de niño» se esfumó para
siempre y hoy día su caso está aún sin resolver.
La corazonada da en el blanco, porque lleva
a Noah a descubrir el macabro lugar donde el
asesino se deshace de sus víctimas. Cuando está
a punto de detenerlo, un fallo cardíaco bajo la
lluvia se lo impide y John Biblia consigue huir.
Noah regresa de la muerte con una dolencia
cardíaca grave y los días contados, pero tras
catorce años de empecinada investigación no
se dará por vencido. Mientras su corazón siga
latiendo, la búsqueda de John Biblia no habrá
terminado, a pesar de contravenir los consejos
médicos y de que sus superiores lo aparten del
cuerpo por su delicado estado de salud.
Y la pesquisa no ha hecho más que comenzar,
porque un nuevo pálpito endereza la proa de
Scott Sherrington rumbo a Bilbao, donde el
asesino continúa con su reguero de sangre,
oculto en el convulso clima político y social
de aquellos años. Pero otra tormenta se cierne
bajo el cielo de Bilbao, mucho más feroz que
aquella en la que su corazón dejó de latir. Un
diluvio bíblico en el que quizá la corazonada
del investigador cobre su verdadero sentido y
el rastro de horror del famoso asesino en serie
llegue a su fin.
De esto trata Esperando al diluvio, la nueva y
esperada novela de Dolores Redondo. Una obra
deslumbrante que parte de un escalofriante
personaje real, el enigmático asesino John
Biblia, para desembocar en un trágico episodio
histórico igualmente cierto: las dramáticas
inundaciones de Bilbao de 1983. De un punto
al otro, la escritora donostiarra conduce al
lector a lomos de la ficción y de la mano de
unos personajes inolvidables por una montaña
rusa de emociones.
Pero más allá de todo esto, Esperando al diluvio es
una obra singular en la que Dolores Redondo
combina la exploración del mal que anida en el
ser humano —tan apreciada por sus lectores—,
muy propia además de la novela negra, con una
suerte de canto a la esperanza. La esperanza
que resuena contra todo pronóstico bajo la
tormenta cuando parece que todo está perdido,
la que alimenta el combustible de la verdadera
amistad o la que enciende la chispa caprichosa
del amor, que siempre nos brinda una segunda
oportunidad.
Una ciudad amenazada por un diluvio
La capital vizcaína sufrió el 26 de agosto de 1983 unas colosales
inundaciones que se cobraron numerosas víctimas y causaron incontables
daños. Ello sumado al clima de crispación en las calles, a la presión
policial y la persecución de un asesino en serie, completan el escenario
convulso de una novela policíaca sin respiro.
Puede que la casualidad llevara a John Biblia
a fugarse en un carguero rumbo a Bilbao,
pero lo que encuentra allí es una réplica de
Glasgow. El mismo clima y la misma violencia
en sus calles —en Glasgow por las bandas, en
Bilbao por la kale borroka y el clima político—,
encontrará hasta los mismos vicios con la salvaje
consecuencia del consumo de heroína. Incluso
las pestilencias fabriles del Nervión le recuerdan
a las del río Clyde. De ahí que se sienta como en
casa y pronto comience a matar de nuevo.
El ambiente convulso y la gran cantidad
de ciudadanos británicos en la ciudad le
permite pasar desapercibido, porque además
se mimetiza con la cultura y la idiosincrasia
vizcaínas, especialmente con la tradición del
txikiteo, que la autora tan bien refleja en la
novela. Esa costumbre tan bilbaína de salir de
bares con la cuadrilla de amigos entre risas,
cantos y jaleo, para dar cuenta de un pintxo y un
txikito de vino. Se suele recorrer, por ejemplo, la
calle Iturribide —popularmente conocida como
«la senda de los elefantes» por las trompas que
se ven allí— desde la plaza Unamuno. Esto es
lo que hace John Biblia en la novela, camuflado
en un grupo de irlandeses, y también Scott
Sherrington tras sus pasos.
Sin embargo, Bilbao es algo más que un mero
escenario de sus horrendos crímenes, porque
estamos en verano de 1983, en plena Aste
Nagusia, las fiestas de la Semana Grande, en
los días previos a la mayor catástrofe natural de
Euskadi de aquel día 26 de agosto que se cobró
la vida de una treintena de personas y supuso
cuantiosas pérdidas materiales. El fenómeno
conocido como gota fría provocó un diluvio
de más de 600 litros por metro cuadrado en
apenas 24 horas que sumergió a la capital
en un aluvión de lodo. Y ese trágico episodio
histórico coincidirá con la culminación de un
caso endemoniado.
Como una suerte de homenaje y canto de amor
a su tierra, Dolores Redondo ofrece en Esperando
al diluvio un vívido retrato de la tragedia. Pero
no solo eso, sino que convierte a Bilbao en el
eje de su trama, ya que reconstruye con notable
rigor el clima de tensión social de los años en
los que ETA dominaba la actualidad, desde la
vecina Francia, e incluso establecía alianzas con
el IRA irlandés, mientras la nueva Ertzaintza
intentaba ganarse el respeto y la simpatía
del pueblo vasco para detener la espiral de
violencia.
Bilbao es el escenario reflejo de lo que estaba
sucediendo en muchas ciudades industriales en
nuestro país. Además la novela rinde tributo
a la cultura del trabajo, a unas costumbres,
para poner de relieve el coraje y la valentía de
toda una generación que tuvo que superar las
adversidades de un país que daba los primeros
pasos en su democracia, y viviendo una bestial
reconversión naval e industrial y en un estado
casi policial en su lucha contra el terrorismo.
Buena parte de ese homenaje tiene el sabor
inconfundible de lo genuino, porque la autora
lo construye con sus íntimos recuerdos.
Un salvaje asesino en serie
En enero de 2022 la BBC emitió un documental
titulado The Hunt for Bible John. El caso del
violador y asesino en serie apodado por la
prensa sensacionalista de la época John Biblia
es uno de los mayores misterios de la historia
criminal británica y actualmente sigue aún
abierto sin resolver.
El nombre surgió a raíz de las declaraciones de
una testigo ocular, hermana de su última víctima
conocida, que aseguró haberlo escuchado
citar el Antiguo Testamento, lo que unido a su
aspecto pulcro y a su cuidada educación dieron
con el apodo Biblia. Entre 1968 y 1969 John
Biblia violó y asesinó a tres mujeres jóvenes
de entre veinticinco y treinta y dos años que
había conocido en la discoteca Barrowland de
Glasgow. Todas ellas tenían la menstruación en
el momento de su muerte y junto a sus cuerpos
se hallaron tampones y toallas higiénicas
colocados de manera extraña. Numerosos
testigos describieron a un joven pulcro y muy
educado, de cabello corto y rojizo, cuyas
facciones eran imprecisas y nada memorables.
El caso desató el revuelo y la histeria, pero el
rastro de John Biblia se desvaneció.
En los años 80 y 90 se descubrieron nuevos
asesinatos que pusieron en alerta a los
investigadores, pero las pruebas de ADN no
fueron concluyentes y las pesquisas llevaron a
descartar a los sospechosos. El paradero y la
identidad de John Biblia aún hoy se desconocen.
Hasta aquí la historia real, pero la literatura tiene
sus licencias y eso es lo que se permite Dolores
Redondo al imaginar una de las hipótesis
más plausibles que señalan los expertos: que
el asesino en serie hubiese «evolucionado»
perfeccionando sus métodos de cacería y
la forma de deshacerse de los cuerpos para
eliminar riesgos. Incluso es posible que hubiese
optado por cambiar de ciudad y país. Esta es
la explicación más sensata, porque resulta muy
poco probable que hubiera dejado de matar sin
más.
Una búqueda hasta el último latido
Para dar con el John Biblia real habría sido
necesario un investigador a la altura de un
asesino tan sigiloso como impredecible, igual
de persistente, meticuloso y obstinado. Y eso es
lo que consigue en la ficción Dolores Redondo
con la figura de Noah Scott Sherrington, un
policía que ha dedicado toda su vida a servir
a la justicia. Como dice él mismo, «es lo único
que he hecho bien y lo único de lo que no me
arrepiento».
Como un noble sabueso que jamás abandona el
rastro de una presa, Noah Scott Sherrington no
ha dejado nunca de investigar el caso de Biblia.
Allí donde otros policías archivan las denuncias
de desaparición porque creen que se trata de
chicas que han huido de casa, Noah analiza
minuciosamente cada caso como si fuera una
posible víctima. Con el correr de los años, ha
acumulado en el salón de su casa una ingente
cantidad de información sobre los perfiles de las
jóvenes desaparecidas. Con los datos reunidos
logra trazar un mapa del modus operandi del
depredador sin tener ni un cadáver, definir
los rasgos de su enfermiza mentalidad e
incluso anticipar su comportamiento. Igual de
meticuloso y obsesivo que el asesino, Noah Scott
Sherrington se convierte en todo un pionero
del estudio de la victimología y se dedica a un
escrupuloso seguimiento de los sospechosos que
encajan con el perfil de Biblia.
Noah Scott Sherrington es un investigador
fuera de lo común, a la medida de su presa.
Pero a la vez es un héroe tan frágil y vulnerable
como testarudo y resiliente, porque está hecho
de la misma madera de la que todos, en mayor o
menor medida, estamos hechos. Y ese hombre
que solo espera al diluvio se encontrará en
Bilbao con otra tormenta mucho más salvaje
que la de la noche en que su corazón dejó
de latir. Y puede que un diluvio no solo sea
un sinónimo de destrucción, sino también de
purificación.
La música de los 80, la radio y el amor
La cultura musical de los años 80, más que
conformar una precisa banda sonora en
segundo plano de Esperando al diluvio, construye
de una manera inextricable la trama de la
novela. Entre otras cosas, porque la radio
siempre encendida y sintonizada en la FM
preferida, tanto en el lugar de trabajo como
en casa, es algo que marcó una época —les
resultará familiar a los lectores de cierta edad—
, y aquí se reproduce dicha costumbre, no como
un simple guiño, sino como un elemento que
acrecienta la verosimilitud del relato.
En aquellos años, la música y lo que sonaba en
la radio formaban parte de nuestra vida de un
modo inevitable, por una razón u otra. Y eso
es lo que les sucede a los personajes de Dolores
Redondo en esta historia. Incluso el perverso
Johnny Clyde, que encarna en la ficción al
asesino en serie John Biblia, caza a sus víctimas
en discotecas y salas de baile.
Grandes éxitos de aquel tiempo como Donna
Summer y su She Works Hard For The Money,
Cyndi Lauper y su Girls Just Wanna Have Fun o
Poker para un perdedor de Tino Casal, entre otros,
constituyen ese background musical. Pero sin
duda es la radio, y en concreto el programa Los
40 Principales presentado por un jovencísimo
Ramón García en FM Radio Bilbao, los
protagonistas sentimentales de la novela, porque
una gran historia de amor se tejerá sutilmente
a través de las ondas. La música y las canciones
en la radio compondrán el particular lenguaje
privado que los personajes interpretarán como
una señal. Pero hay mucho más, porque la
misma autora confiesa en la introducción a la
novela que el verano de 1983 fue para ella el
verano de la música y también el verano en el
que comenzó a escribir.
Un fenómeno de más de tres millones de lectores
La voz de Dolores Redondo se da a conocer
con toda su fuerza y originalidad en enero de
2013. La publicación de la primera novela
de la Trilogía del Baztán, El guardián invisible,
se convierte en un éxito inmediato gracias
a su singularidad: su protagonista, la policía
foral Amaia Salazar, a la vez que domina
los métodos de investigación criminal más
avanzados, está dotada de una intuición
excepcional, fruto de su implicación personal
en los casos, su compromiso con las víctimas y
de una sensibilidad extrema con el sufrimiento,
fraguado durante su infancia. Por otra parte,
el medio, el valle pirenaico del Baztán, no es
solo un escenario imponente sino que aporta
un sustrato mitológico imprescindible para
comprender lo que ahí sucede. El mundo
Baztán. A finales de ese mismo año ve la luz
Legado en los huesos, que vuelve a aunar el
fervor de los lectores y el elogio de la crítica,
a la vez que se suceden los anuncios de nuevas
traducciones en todo el mundo. El fenómeno
Baztán se expande con la publicación del final
de la trilogía en 2014, Ofrenda a la tormenta,
que supone el despliegue completo de una
vibrante trama, llena de nuevas revelaciones y
personajes inolvidables, que ya forman parte
del imaginario de muchos lectores.
En 2016 Dolores Redondo gana el Premio
Planeta con una novela de corte distinto pero
con su personalidad literaria ya reconocible.
Todo esto te daré, en torno a los secretos de una
antigua familia de la Ribeira Sacra, la confirma
como el mayor fenómeno de las letras españolas
de la última década. En 2019, la publicación de
La cara norte del corazón, ambientada en el Nueva
Orleans del huracán Katrina, consigue de nuevo
el reconocimiento de los lectores y de la crítica,
tanto de nuestro país como internacionalmente,
hasta conquistar a Hollywood, que prepara
la serie. Todo ello, después también del éxito
cinematográfico de la adaptación de las tres
novelas de la Trilogía de Baztán. En 2021 los
lectores pudieron disfrutar de la reedición de su
primera novela: Los privilegios del ángel.
Con más de 3.000.000 de lectores, más de 38
editoriales en todo el mundo han publicado las
novelas de Dolores Redondo
Sobre la autora
Dolores Redondo (Donostia-San Sebastián,
1969) es la autora de la Trilogía del Baztán, el
fenómeno literario en castellano más importante
de los últimos años. Las tres entregas, El
guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a
la tormenta, han llegado a tres millones de fieles
lectores; y entre 2017 y 2020 se estrenaron con
éxito las tres adaptaciones cinematográficas,
actualmente disponibles en Netflix. A la trilogía
le siguió Todo esto te daré (Premio Planeta 2016), la
novela ganadora de dicho galardón más vendida
de los últimos tiempos. En 2019 publicó La cara
norte del corazón y regresó al universo del Baztán,
cuya adaptación está en vías de desarrollo como
serie televisiva en Hollywood, lo que constituye
un hito de la ficción española contemporánea. En
2021 se reeditó Los privilegios del ángel, su primera
novela. Hoy son ya 38 los idiomas a los que se
han publicado sus obras en todo el mundo

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