EL ÚLTIMO ÁRBOL DEL PARAÍSO, de Emma Lira, una historia de aventuras, vertiginosa y arrebatadora, con la que viajar a lugares de ensueño de la mano de personajes inolvidables


 

Editorial Planeta:512 páginas

Tapa dura con sobrecubierta: 19,90€ Electrónico: 8,99€


Gabriel de Velasco, uno de los protagonistas de EL ÚLTIMO ÁRBOL DEL PARAÍSO, tiene los ojos del color del océano que sueña con navegar, pero, cuando a los once años se ve forzado a ingresar en el Colegio de los Jesuitas, asume que, en ese nuevo mundo, a principios de siglo XVIII, ya no queda nada por descubrir. Sin embargo, el estudio de hierbas y especias le atrapa y a través de sus embriagadores aromas es capaz de entusiasmarse, de intuir otro universo prohibido.


Un mundo deh ombres feroces y nativas de ojos rasgados, de rutas comerciales y puertos clandestinos. Un mundo de plantaciones regadas con sangre, sultanes esclavos de los intereses europeos y piratas capaces de apropiarse por igual de bellas mujeres y ricos cargamentos. Un mundo en que los árboles tienen más alma que los hombres que desean acabar con ellos.


Un mundo de sabores y pasiones que le está vedado. O eso es lo que él piensa.


La novela es la historia de una saga de mujeres fuertes, sus amores y su lucha por ser dueñas de sus vidas, envuelta en una maravillosa novela de aventuras con el olor y el sabor del clavo y el chocolate.


Recupera los escenarios exóticos, las tramas emocionantes y los grandes temas de las novelas clásicas de aventuras, al más puro estilo de Salgari, desde un punto de vista muy actual. Lira Nos muestra un evocador contraste: el mundo opresivo de la España rural, pobre y férreamente católica, frente al cúmulo de sabores, idiomas, creencias y sensaciones de un universo recién descubierto al otro lado del mar.


Aborda cuestiones ligadas a nuestro presente: el choque cultural, el imperialismo económico, la explotación de los recursos de los países pobres para alimentar la economía de los ricos, la íntima relación entre poderes económicos y poderes políticos, el nacimiento del capitalismo y los monopolios, la primera globalización.


Apoyada en una leyenda local, la obra transmite la íntima comunión entre el ser humano y la naturaleza, un tema muy actual en estos momentos en que empezamos a ser conscientes del delicado equilibrio del que formamos parte. Con reminiscencias de Avatar, los nativos de la isla de Ternate se sienten espiritualmente ligados a los árboles que tratan de arrebatarles.


Nos transporta a una época y a unos escenarios que una vez formaron parte de nuestra historia, pero que son poco habituales en nuestra narrativa, con un cuidado exquisito por los detalles históricos.


Emma Lira es capaz de trasladar al lector la sensualidad de las islas y de las especias exóticas.


La novela está narrada en tercera persona, focalizada, sobre todo, en Gabriel y Cintia, cuyas vidas transcurren en paralelo, durante el primer cuarto de la novela, hasta su encuentro en Manila. El último árbol del paraíso tiene un desarrollo cronológico, con escenas retrospectivas muy puntuales que nos ayudan a componer los personajes.


Se divide en diecinueve capítulos, de los que los trece primeros, que muestran las vidas y los entornos de Gabriel y Cintia, están datados y situados en escenarios muy concretos: Ternate, en las islas Molucas; Hornachos y Llerena, en Extremadura; y Manila y el mar de Joló en las islas Filipinas. Abarcan un periodo de trece años, desde 1756 a 1769.


Emma Lira domina la construcción de los personajes y en esta novela se hace muy evidente esta destreza. Con pequeñas pistas, a través de los diálogos, con referencias históricas y situándolos en sus marcos geográficos, familiares y sociales, perfectamente descritos, va componiendo unos protagonistas cautivadores y con mucho volumen.


MÁS VALIOSAS QUE EL ORO


El uso de especias desde la Antigüedad hizo que su comercio fuera una de las actividades más lucrativas durante siglos, especialmente en la cuenca del Mediterráneo. En muchos momentos, su precio superaba al del oro y la plata. La ruta de las Especias unió durante siglos Asia con Europa Occidental. Los comerciantes árabes se hicieron con su control durante la Edad Media, transportando la mercancía desde Oriente hasta Venecia, desde donde se enviaba al resto del continente.


La caída de Bizancio y el nacimiento del imperio Otomano, en 1453, llevó a las potencias europeas, con España y Portugal a la cabeza, a buscar rutas marítimas alternativas hacia Oriente a través del cabo de Buena Esperanza. Este comercio ha sido un motor histórico, geográfico y político desde siempre. En busca de esas nuevas rutas llegaría Colón a las costas de América, Magallanes descubriría el estrecho que lleva su nombre para llegar al Pacífico y Elcano circunnavegaría por primera vez la tierra.


EL PAÍS DE LAS MIL ISLAS Toda la producción mundial de clavo, una de las especias más apreciadas en Europa, se cosechaba en tan solo cinco diminutas y remotasislas, en el actual archipiélago de Indonesia. Conseguirlas significaba largas travesías de meses de navegación, expuestos a los piratas, los caprichos de la meteorología y el prácticamente absoluto desconocimiento de un mundo que apenas comenzaba a cartografiarse entonces.


Ternate, situada junto a Halmahera, la mayor isla del archipiélago, fue durante varios siglos un poderoso sultanato. Los primeros europeos en llegar allí fueron los portugueses, que construyeron una fortaleza en 1512. Poco más de medio siglo después, el sultán los expulsó. En 1606, los españoles consiguieron el control de la isla, a la que arribaron los holandeses un año más tarde. En 1663, los españoles la abandonaron y los neerlandeses se convirtieron en amos y señores de Ternate —en el siguiente apartado de este dosier incluimos una completa cronología—.


AFO Y LA METÁFORA DE LA RESISTENCIA A partir de 1652, los neerlandeses iniciaron una política de control absoluto de la producción de clavo, una de las especias más cotizadas. Por un lado, y a través de la Compañía de las Indias Orientales, se hicieron con los cultivos más extensos y rentables, por otro, desarraigaron y quemaron los claveros que no controlaban. Para los moluqueños, el árbol del clavo era más que un simple árbol y, pese a que la mayoría eran cristianos o musulmanes, le otorgaban un poder espiritual. Según la tradición local, solo se salvó de esta política de exterminio un árbol llamado Afo — abuelo—, que se convirtió en símbolo de la resistencia isleña frente a los europeos.


LA FUERZA EVOCADORA DE LOS SABORES Y LOS OLORES El clavo, el chocolate y el resto de las especias, sus sabores, sus olores, sus combinaciones, tienen un gran peso argumental en el libro. Es el momento en que clavo, el chocolate y el resto de empieza a profundizarse en el estudio de las especies botánicas de mano de personajes como Linneo o Mutis y es cuando comienzan a abrirse jardines botánicos en las grandes capitales europeas. En aquel tiempo solo unos pocos expertos conocían las aplicaciones medicinales, terapéuticas o recreativas de aquellas nuevas sustancias llegadas de la otra orilla del mundo.


Los olores están presentes en las descripciones de Emma Lira, una verdadera maestra en la construcción de personajes y escenarios. Este es un buen ejemplo: «Los neerlandeses, pensaba Cintia, olían a pólvora, a biblia polvorienta, a tabaco y a cerveza rancia. Ellos no. Los habitantes de las islas, decía siempre Ibu, destilaban un

olor denso, oscuro, frutal y almizclado, un aroma a especias, a esas especias que los europeos venían a arrancarles».


EL ÚLTIMO ÁRBOL DEL PARAÍSO es una novela de aventuras, vertiginosa y arrebatadora, con la que viajar a lugares de ensueño de la mano de personajes inolvidables.


Sobre la autora


EMMA LIRA (Madrid, 1971), estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera en Diario 16, ejerciendo posteriormente como redactora jefa en diferentes publicaciones.

Escritora, amante de la arqueología y viajera empedernida, es una narradora consumada, capaz de crear ambientes y, sobre todo, personajes inolvidables.

En el año 2013 fue finalista del Premio Fernando Lara con Tras el agua grande y posteriormente ha publicado Búscame donde nacen los dragos (2013), Lo que esconden las olas (2015), Espejismo, viaje al Oriente desaparecido (2018) y Ponte en mi piel (2019).

Twitter: @emmalira


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