UN SEGUNDO ANTES DE LA FURIA, de Verónica Molina, un thriller erótico en el que ni el sexo ni la violencia son recursos gratuitos, sino la otra cara de la misma moneda



Editorial Planeta. 464 páginas

Rústica con solapas: 18,90€ Electrónico: 8,99€


UN SEGUNDO ANTES DE LA FURIA es una novela de intriga y suspense con una carga erótica de alto voltaje, en el que ni el sexo ni la violencia son recursos gratuitos. Con esta primera novela, Verónica Molina cumple con el requisito más difícil: que los lectores no dejen de devorar sus páginas. La carga psicológica y sexual de esta historia narrada en primera persona por la protagonista atrapa la atención del lector desde el primer instante. Y es que esta no es una historia convencional. Ya que desde esta novela se denuncia el abuso infantil y el maltrato intrafamiliar. Se trata de un thriller valiente, que aborda temas incómodos y difíciles, y que no duda en relatar el deseo de Martina desde todas sus vertientes. Nada la frena. Todo se cuenta con detalles seductores para el público amante de géneros que van desde el thriller de acción hasta la novela erótica.


UN SEGUNDO ANTES DE LA FURIA se sostiene sobre una base argumental de alto voltaje. A veces el pasado te viene a visitar y despierta una furia que pide venganza. Erotismo empoderado, deseos ocultos y dolorosos, recuerdos que conectan con la realidad de los abusos infantiles, aquellos de los que nunca se habla. Un thriller erótico en el que ni el sexo ni la violencia son recursos gratuitos, sino la otra cara de la misma moneda.


La vida de Martina transcurre como la de cualquier otra treintañera. Vive en Madrid con su novio Lucas, tiene buenas amigas y se levanta cada día a la misma hora para ir a trabajar a una agencia de publicidad. La suya es una vida convencional, alejada de cualquier tipo de riesgo. Sin embargo, algo se despierta en ella el día que acude al entierro de su abuelo y vuelve a entrar en contacto con su conservadora familia. Hacía años que Martina no volvía a verlos. La relación con su madre es fría y distante, apenas se siente unida a sus otros siete hermanos y su padre no le genera ningún tipo de afecto. En el entierro de su abuelo, Martina vuelve a experimentar el rechazo hacia los suyos, pertenecientes a un mundo en el que las apariencias y la rectitud son lo más importante. Solo se sentirá conectada a su prima Anne, a quien adora desde una infancia compartida. Ir al velatorio (será el inicio de la revelación. El detonante de toda esta historia) le revelará a Martina su doloroso pasado.


A partir de entonces, un torrente de recuerdos enterrados en lo más profundo de su memoria desatan en ella un cambio de comportamiento y comienza a hacer lo que desea en cada momento sin importarle que eso ponga en riesgo su vida o la de quienes la rodean. Ni lo que otros puedan pensar o esperar de ella. Martina dará un giro radical a su vida sacando a relucir no solo la jovencita rebelde que fue, sino también la mujer decidida y desenfrenada que demuestra ser. Su desinhibición sexual se multiplicará hasta escalar sensaciones que nunca antes había sentido, encontrándose con atractivos extraños que la llevarán hasta el límite. La protagonista de esta historia no dudará en seguir un instinto mezcla de deseo sexual, libertad y violencia, aunque sus decisiones también la llevarán a verse inmersa en una orgía de fatales consecuencias. Cuando Martina se dé cuenta… ¿Será demasiado tarde para retomar las riendas de su vida? ¿Dejará su monstruo interior de dominarla? ¿Escapará de todos los peligros que la acechan y encontrará una salida? Solo ella misma podrá tener cada una de las respuestas.


UN THRILLER ERÓTICO, ADICTIVO Y REVELADOR


Con su primera novela, Verónica Molina cumple con el requisito más difícil: que los lectores no dejen de devorar sus páginas. La carga psicológica y sexual de esta historia narrada en primera persona por la protagonista atrapa la atención del lector desde el primer instante. Y es que esta no es una historia convencional. Se trata de un thriller valiente, que aborda temas incómodos y difíciles, y que no duda en relatar el deseo de Martina desde todas sus vertientes. Nada la frena. Todo se cuenta con detalles seductores para el público amante de géneros que van desde el thriller de acción hasta la novela erótica. Un segundo antes de la furia se sostiene sobre una base argumental de alto voltaje.


«Llegué tarde para denunciarlo, pero había algo que sí podía hacer: escribir mi experiencia para que las víctimas que sufrieron lo que yo sufrí encontrasen consuelo y para que los verdugos entendiesen que al no controlar el demonio que llevaban dentro destrozaban los sueños de niños y niñas inocentes. Siempre supuse que lo segundo no lo conseguiría». Con estas palabras la autora, además de confesar su dolorosa vivencia, define la principal motivación de la novela. Una obra de gran agilidad narrativa, que presenta un desarrollo alejado de los estereotipos, ya que no hay tema tabú para Verónica Molina. El personaje femenino, pese a ser víctima en el pasado, en el presente se erige como una heroína con sus altibajos, pero, a fin de cuentas, como una mujer empoderada con todos sus riesgos.


La historia de Martina no solo despertará la curiosidad de los lectores, sino que también removerá el deseo de muchos de ellos con pasajes de una elevada carga erótica mientras logra colmar las ansias de justicia de todos ellos. Con un lenguaje sexualmente explícito, decenas de giros y escenas sorprendentes, este thriller erótico nos hará reflexionar sobre la vulnerabilidad de los más pequeños y cómo el dolor del pasado, repleto de hechos traumáticos, puede causar una irreparable herida en el presente adulto.


LOS PERSONAJES


Martina Esta treintañera cuya vida parece discurrir sin demasiados sobresaltos dilapidará toda su estabilidad. Tras la muerte de su abuelo, no habrá sosiego en el día a día de Martina. La joven, dominante en el sexo y en el amor, fiel a sus amigos y a su prima Anne, pondrá patas arriba su existencia. Su personalidad arrolladora y rebelde brillará hasta las últimas consecuencias, aquellas que le harán disfrutar del sexo y de una lujuria sin miramientos que la pondrá en riesgo. Conocer a Max y a Jack lo alterará todo. Martina deberá probar su capacidad de resiliencia y aplacar su rabia no sin antes premiar su sed de venganza.


«A mí nunca me habían dejado. Siempre había estado en el lado del que da la patada. El patrón volvería a ser el mismo que en ocasiones anteriores: primero empujas al contrario a un tanque de agua a cero grados, le hundes y le mantienes a varios metros de profundidad hasta que las burbujas de aire dejan de subir a la superficie. Sin tregua. No podía sentir tristeza porque, ante todo, primaba mi necesidad de escapar».


Max Este tipo de casi cincuenta años, seductor y poderoso, logra conquistar a Martina, pese a que ella trate de resistirse en numerosas ocasiones. Max se convierte en el acompañante del viaje que Martina emprende hacia su pasado y que le llevará a descubrir los nuevos mundos, excitantes y peligrosos, que Martina no quiere dejar de vivir. Su mente casi siempre le devolverá a él y él se irá sumergiendo en el alma de Martina, sintiendo la fascinación por lo que va descubriendo. El deseo de la protagonista por este hombre la perturbará hasta el punto de sentir algo más profundo.


«Descubrí a Max desde la calle, sentado al fondo del local y observándome vanidoso con una expresión idéntica a la del sábado: encantado de conocerse y con la seguridad con la que un ganador mira al resto del mundo. Le odié por creerse superior, pero también quise follármelo allí mismo, sobre aquella butaca de cuero verde».


Jack Violento y multimillonario, Jack aparecerá en la vida de Martina con una identidad oculta y mucho misterio a su alrededor. Tras un encuentro sexual desconcertante para Marina, él la conducirá hacia una orgía orquestada para cumplir con todas las fantasías de Jack, poniendo en riesgo a la propia protagonista. La atracción que siente por este ser depravado no se mantendrá igual después de esa cita.

«Él descolgó y atendió la llamada detallando con exactitud los importes de varias transacciones selladas con diferentes divisas. Al parecer, el trato del restaurante se había cerrado y aquellos hombres con los que había compartido mesa iban a depositar cuatro millones en Suiza antes del viernes. ¿Pretendía acaso dejarme ahí a cuatro patas mientras cerraba sus negocios?».


Lucas Es el novio perfecto. Cariñoso, comprensivo y con un buen físico, sin embargo la bondad y la generosidad de Lucas, que trabaja en un restaurante, no será suficiente para la nueva Martina.


«Lucas me había ayudado a atar mi yo rebelde, ese que se rebelaba contra las normas, que no creía en la verdad absoluta, ni en la fidelidad, ni en el amor, ese que no cedía ni ante las señales de tráfico. Un yo que, seis años después, se sacudía todas las capas de acomodo tras cuatro palabras dichas al teléfono».


Anne La prima de Martina es un soplo de aire fresco. Aunque apenas se ven debido al trabajo de Anne como médico –se dedica a proyectos solidarios por todo el mundo–, el vínculo entre ambas es muy fuerte. Unidas desde niñas, ambas compartían confidencias y un oscuro secreto familiar.


«Por aquel entonces, Anne vivía en Cádiz. Su familia se había mudado allí cuando ella tenía unos diez años y cada vez que venía a Madrid se quedaba a dormir en casa de los abuelos, que nos “adoptaban” durante esos días para que nos entretuviésemos la una con la otra. Era más que una prima, era una tabla de salvación, era mi única hermana».


La madre de Martina Narcisista, autoritaria y soberbia, la madre de la protagonista nunca mostró afecto por su hija, a quien considera una rebelde y la oveja negra de una familia creada en base a los preceptos el Opus Dei. El estatus social y la rectitud forman parte de sus principales valores, como también la violencia.


«”Deja de inventarte cosas, Martina”. La voz de mi madre salió de la madriguera y el eco me cerró la garganta como un latigazo; una reacción visceral que me sacudió un segundo y desapareció al siguiente. Apreté la mandíbula: ya era una adulta».


El abuelo Ramón Las llevaba al parque, les compraba helados, les daba dinero, les guardaba secretos… En cambio, Martina y su prima le pusieron el mote de Gusano siendo unas crías. Nada en él se asemeja a la figura entrañable de un abuelo y la indiferencia hacia su muerte despertará la rabia en Martina. Un hecho que se convertirá en el detonante para desenmascarar al monstruo.


Paula La mejor amiga de Martina es la antítesis de la protagonista. Una amiga de la infancia a la que escogió con el propósito de entender la vida desde una perspectiva que ella no podía experimentar. Su candidez y su creencia en el amor y las relaciones de pareja contrasta con la visión de la vida de Martina. Ambas compartirán casa en Madrid hasta que todo a su alrededor salta por los aires.


«Yo era el ángel malo, y ella, un hada bondadosa, aunque juguetona y fácil de enredar. Era una gran amiga y una persona de esas que quieres llevar siempre a todas partes para que controle tus instintos malvados o, al menos, para que te ayude a perdonarte después. Podríamos decir que era mi directora espiritual en funciones».


Elías El jefe de Martina saca lo peor de ella. Le genera una especial repulsión y lo considera un inútil. Desagradable, inoperante y falsamente interesado en los problemas de la protagonista, tendrá en la cabeza acostarse con ella valiéndose de su poder laboral. Es la personificación del clásico débil con poder. Gente que, aunque no vale, es reconocida. «Su voz atimbrada y la piel de su mentón, suave como la de Blancanieves, me estaban revolviendo el estómago. Todo él me ponía mal cuerpo: aún no había cumplido los cuarenta y ya era blando y flácido de pies a cabeza y de dentro afuera».


Otros personajes secundarios Chus, el amigo gay de Martina y compañero de muchas juergas nocturnas; Tolo, el novio que se echa Paula y que desagrada a la protagonista; las amigas y compañeras de la agencia, como Claudia y Rachel, y la abuela opusiana de Martina y viuda de don Ramón son otros de los personajes secundarios.


LOS PRINCIPALES TEMAS DE UNA HISTORIA SIN TABÚS


El maltrato infantil y los abusos. Este tema irrumpe en la novela poniendo en evidencia cómo en los entornos de confianza se dan muchos de los casos de abusos a menores. La impunidad con la que actúan los verdugos en el seno de la familia o la culpabilización de las víctimas, como si lo que han vivido fuese fruto de su imaginación o su rebeldía, son algunos de los temas que Verónica Molina traslada al papel.


La violencia. La actitud impetuosa de Martina, el giro radical de su comportamiento y las circunstancias que la acompañan despiertan una furia que en ocasiones llega a la violencia física o verbal. Sin embargo, su forma de actuar no es gratuita. La protagonista ha vivido la violencia en su misma familia.


La familia. El principal ámbito donde cualquiera debe sentir la protección y el amor, el afecto y la comprensión, resulta un territorio hostil y oscuro para la protagonista. La familia marca para bien o para mal y, en el caso de Martina, la suya, con su despiadada madre a la cabeza, despierta las peores emociones. De ahí que la protagonista sea una descreída de los valores familiares.


Empoderamiento femenino. Martina representa el nuevo empoderamiento femenino. El de las mujeres que se comportan, como quieren y cuando quieren, sin remordimientos, sin barreras, sin límites. No necesitan ser defendidas por nadie, pues piensan y sienten que el poder reside en ellas y que la crítica social no les afecta en absoluto.


El sexo. Las escenas de sexo explícito son algunos de los platos fuertes de esta novela. Locales de swingers, tríos, orgías y onanismo son algunas de las prácticas de sexo compulsivo de la protagonista.


«La esencia del incienso se mezcló con un intenso olor a sexo y la luz desapareció para dar paso a una penumbra repleta de gemidos. Bajo la sombra anaranjada de unos farolillos chinos se intuían cuerpos entrelazados en camas dispuestas a dos alturas, con colchones tapizados con una imitación de cuero en tono gris pardo».


El amor y las relaciones personales. Pese a las carencias emocionales, Martina logra tejer una red de amistades lo bastante leales como para sentirse acompañada. Aunque si se siente traicionada difícilmente retomará la relación. El amor tampoco le resultará fácil. La novela aborda el mito del príncipe azul, la necesidad de sentirnos amados, las relaciones de dependencia emocional y cómo la atracción física y sexual pueden desembocar en un sentimiento amoroso, pese a luchar contra él.


«Mientras le oía hablar no podía más que identificarme con la profunda soledad de su discurso, con el descreimiento, la desconfianza, el abismo. También a mí, durante toda la adolescencia, los te quiero me habían sonado a eslogan publicitario, a palabras brillantes con un reverso en mate».


El abuso de poder. Se pone de manifiesto en figuras como la materna y la paterna, el jefe o los amantes y, por tanto, en muchos terrenos. Luchar contra esos abusos y aplacar el sufrimiento será uno de los objetivos de Martina.


El Opus Dei. La familia de Martina pertenece a la Obra de Escrivá de Balaguer. La protagonista desprecia las creencias de su madre y su abuela y cómo el Opus Dei, al que califica de secta, ha dominado la vida de la familia. La autora narra algunas de las características del controvertido Opus, la forma en que captan a nuevos miembros, el fanatismo de los suyos y la dureza de algunas de sus doctrinas elitistas.


«Pero, sobre todo, no quería que mi abuela creyese que podía hacer conmigo el famoso apostolado; sabía que para ella sería todo un triunfo encarrilar a su nieta, «la anticristo», y a estas alturas eso ya no era posible».


Sobre la autora


Verónica Molina (Madrid, 1982) nació escritora aunque tardase muchos años en darse cuenta. Encaminó su vida profesional hacia el mundo del marketing y la innovación, pero las historias siempre revoloteaban en su cabeza. Es rebelde y optimista por naturaleza, pero también superviviente de algunos sucesos traumáticos acaecidos en su niñez. Sucesos con los que ha querido rendir cuentas en Un segundo antes de la furia, su primera novela, desde la provocación, desde la rabia, pero también desde el inmenso deseo de compartir su experiencia, sus ganas de vivir y de amar. Verónica es una autora de su tiempo. Empoderada pero femenina, perteneciente a esa generación de mujeres que se niega a vivir según lo que fue políticamente correcto. Convencida de que la inteligencia, la sensibilidad y la sexualidad de hoy no entienden de géneros. «Una parte de mí, una a la que no me atrevía a mirar muy de cerca, había disfrutado cada minuto de aquella violencia y aún sentía placer al recordarla». 

 

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