Manuel Vilas nos descubre en LOS BESOS el sentido más profundo de la vida y el equilibrio perfecto entre el erotismo y la ternura


Editorial Planeta. 448 páginas

Tapa dura con sobrecubierta: 20,90€ Electrónico: 8,99€


Manuel Vilas, uno de los mayores referentes de la literatura española actual, vuelve con una gran historia de amor. LOS BESOS nos descubre el sentido más profundo de la vida y el equilibrio perfecto entre el erotismo y la ternura. Una obra luminosa que nos demuestra que enamorarse, a cualquier edad, es la auténtica salvación.


Marzo, 2020. Un profesor abandona Madrid por prescripción médica. Salvador, de 58 años, se ha prejubilado antes de tiempo. Sus fallos de memoria y silencios en clase ante sus alumnos eran las señales de una incipiente enfermedad neurológica. Tras el diagnóstico, el protagonista aprovecha el ofrecimiento de su sindicato: instalarse en una cabaña en la sierra, en el pueblo de Sotopeña. Allí, rodeado de naturaleza, podrá descansar y encarar su nueva etapa vital. Decidido a aprovechar su tiempo en soledad, el profesor acude a la cabaña con varios libros, entre ellos, el Quijote de Cervantes, que le servirá de refugio e inspiración mientras el mundo lucha contra la irrupción del Covid-19, que está cambiando por entero el devenir de la humanidad. Salvador deberá confinarse en la cabaña, sin embargo, su vida está a punto de dar un vuelco. Al acudir la única tienda del pueblo, conoce a una mujer apasionada trece años menor. Montserrat, la tendera, es hermosa y de personalidad arrolladora. Ella cautiva a Salvador. Verla por primera vez supone para él una auténtica revelación.


«Miro a esa mujer y su belleza me rompe el corazón, creo que es la mujer de mi vida, es una fe que me estalla en el alma, e incluso puedo ver mi alma al fin».


Montserrat acudirá a la cabaña de Salvador con alimentos de la tienda, aunque esos trayectos supongan, en realidad, el nacimiento de una relación sentimental extraordinaria. Entre los dos crece una confianza plena e inesperada que poco a poco dará pie a una fuerte atracción, al amor y al deseo. Sus encuentros son un gran baño de luz y difieren del resto del mundo, que marca todas las distancias físicas posibles. Salvador se ilusiona y le cambia el nombre, la llama Altisidora, como un personaje del Quijote. Ambos se enamoran y construyen una relación madura, con las prevenciones propias de sus cuerpos y recuerdos: el pasado reaparece constantemente. Y será el pasado el que marque la duración de su romántica y apasionante historia.


«Quiero esto: la honestidad, la dignidad, el beso, el cariño, la caricia, el acompañamiento, la confianza, la amistad. Que se eleven las cosas, eso quiero, eso quise siempre. Que asciendan las cosas».


LA ECLOSIÓN DEL AMOR ROMÁNTICO


LOS BESOS es una novela de amor romántico e idealizado, pero también de piel y amor carnal, de cómo en mitad de una crisis universal dos seres humanos intentan regresar a la patria biológica y atávica del erotismo, ese lugar misterioso donde hombres y mujeres encuentran el sentido más profundo de la vida. Tras Ordesa y Alegría, esta novela es la primera obra, claramente de ficción, de Manuel Vilas, un autor cuyo estilo ha impactado con fuerza en las generaciones que van de los treinta a los sesenta años.


LOS BESOS trata sobre lo importante que es enamorarse siempre, a cualquier edad, y de cómo esa ilusión, pasión, erotismo y locura que provoca el estar enamorado nos salva. Aunque Salvador llega a ese enamoramiento de forma inesperada, encontrará en él la mejor forma de encarar la vida. Ante la incertidumbre, amor. En esta historia, el virus, pese al riesgo, supone una oportunidad para el protagonista. Los dos enamorados se aman con intensidad, de piel y de alma. La naturaleza de Sotopeña, Madrid y la playa de Benicasim (Castellón) son los escenarios elegidos para enmarcar su pasión.


Filosófica y poética, la narración en la primera persona de Salvador navega entre la realidad cotidiana y la idealización del amor. Página a página y al más puro estilo Vilas, aunque alejado de la novela autobiográfica, esta historia explora la condición humana desde los sentimientos y radiografía a dos almas que están deseando amar y que lo consiguen en un marco adverso (el confinamiento) y lo hacen desde las ventajas y desventajas de la madurez, “la edad del millón de cautelas”. Vilas describe y disecciona con un bisturí poético esa enajenación que todos anhelamos sentir y sentimos cuando nos enamoramos. ¿Por qué la pasión amorosa y la ilusión tiene un principio y un final? ¿Por qué no puede durar eternamente esa maravillosa locura? ¿Cómo evitar que el amor no se convierta en algo vulgar? ¿Cómo comienza el amor?


Todo esto y mucho más bulle en esta bella y entretenida novela donde el idealismo, encarnado por Salvador, el protagonista masculino, lucha por convivir con el realismo que representa Montserrat, la protagonista femenina –también llamada Altisidora–. Y es que esta novela es también un gran homenaje a Cervantes: Vilas retrata a su Salvador como un tierno Quijote del siglo XXI. Majestuoso y sentimental, el nuevo libro de Manuel Vilas es un verdadero tesoro, una delicia que conquistará a los lectores –tan cercanos a la realidad que narra– desde la emoción. Una obra que conmueve y nos hace reflexionar. En épocas de poco contacto físico y en medio de una crisis universal, LOS BESOs entra en un terreno potente y enigmático: el amor romántico e idealizado convive perfectamente con el más carnal.


LOS PERSONAJES


Salvador A sus 58 años, este profesor de instituto encuentra el amor de manera inesperada. Nada le supone una barrera, ni su enfermedad ni la pandemia. Romántico y generoso, Salvador conoce las bondades y todos los riesgos que entraña la pasión amorosa. La aparición de Montserrat le llena de ilusión. Salvador es consciente de la diferencia de edad, pero tampoco esto le supone un inconveniente. En su madurez y sin ninguna preocupación más que sí mismo, el protagonista de esta historia vive el amor con la intensidad que merece, e idealiza sobremanera a la mujer que ocupa todo su interés. Admirador de Cervantes y del Quijote, Salvador nombra Altisidora a Montserrat, convirtiéndola, todavía más, en un personaje de ensueño y reflexionando, a menudo, en la relación que guarda la novela de caballerías con la actualidad. Su nueva realidad también se verá alimentada por sus recuerdos del pasado, en especial, de su juventud. Con frecuencia, Salvador evocará momentos compartidos en la Academia, el colegio mayor donde estableció una amistad muy especial con el también universitario Rafael.


«No puedo estar más feliz, más cómplice de la vida. La veo a ella y pienso que el milagro continúa. Cómo es posible sino por obra de un milagro que un hombre como yo, tan anodino y tan poca cosa, reciba la visita de esta mujer tan bella y tan llena de vida. Estamos mudos los dos, mirándonos bajo el sol último de la tarde, intentando averiguar en nuestra mirada un camino que nos conduzca a la confianza, a la amistad plena, tal vez al amor».


«Tal vez el sentido de este amor no lo sabré hasta dentro de diez años. ¿Seguiremos vivos? Ella seguro que sí. ¿Me recordará? Ojalá me olvide. Porque si me olvida, mi melancolía será más sólida y completa».


Montserrat/Altisidora Es el gran amor de Salvador. Un amor tardío a ojos de la sociedad, pero un amor, a fin de cuentas. La belleza de la tendera no pasa desapercibida para el profesor. Ella sentirá que, pese al confinamiento, desea pasar más tiempo con él. Cuando se besan, el mundo se para. A diferencia de él, lo que caracteriza a Montserrat es el realismo, esto no significa que no se deje llevar por la pasión y los impulsos que le genera. Disfruta con el amor devoto e idealizado de Salvador, además del sobrenombre de Altisidora, al que responderá divertida. Distanciada de su familia, hay algo en ella que siempre le provoca nostalgia y pena. La culpabilidad hace mella en sus sentimientos porque no puede disfrutar de la maternidad al lado de su hijo Marc, que vive en Alemania junto a su exmarido.


«Estoy recordando la noche de amor, y no hay nada que no haya sido hermoso. O eso quiero creer. Sin embargo, ¿por qué ha huido?, ¿por qué ha salido como en estampida? ¿Pensará ella en mí con el mismo grado de amor que yo en ella? ¿Es amor? ¿Es simple agradecimiento? ¿Son solo palabras ilusorias? Ninguno de los dos somos jóvenes».


Rafael El amigo de Salvador en la Academia vuelve muy a menudo a la mente del protagonista. Rafael, que estudia Medicina, es un joven enigmático, una especie de visionario que compartirá muchas noches de confesiones y charlas con Salvador. Rafael es un chico fuera de lo común que no duda en hablarle sobre el sentido de la vida, el amor, la muerte y el futuro. Con él, todo son revelaciones a caballo entre la filosofía y el esoterismo. Su amigo, el clarividente, le hará una promesa increíble en uno de sus vaticinios.


«La vanidad de Rafael era inconmensurable. Yo creo que su novia lo dejó, y él se inventó toda esta historia, pero es hermoso. Se lo inventó todo por amor. En resumen: Edurne abandonó a Rafael, ella se fue con otro y él se convirtió en un iluminado. Cuando Montserrat/Altisidora me deje, tal vez yo haga lo mismo, tal vez me invente una historia de encantamientos. Al fin y al cabo, Rafael era alto, huesudo, extremadamente delgado, tenía barba, una mirada abrasadora, encendida, y creía en el amor. Solo le faltaba la lanza, Rocinante y el yelmo de Mambrino, pues Dulcinea sí tenía».


LOS TEMAS: DEL AMOR AL SENTIDO DE LA VIDA


El amor con mayúsculas. Es el gran tema de esta novela. El autor lo trata con emoción y sin frivolidad. Lo hace desde múltiples vertientes: el amor carnal, el sexo y la pasión que dan comienzo con los besos o el amor en la madurez, más sabio pero tan erótico e intenso como el que puede vivirse en la juventud. En cualquier caso, el amor adopta una idea transversal: es la mejor forma de salvarnos. Estar enamorados no solo es un estado ideal, sino también una manera de dar sentido a nuestras vidas. En contraposición a esta visión del amor, el autor también hablará del fracaso sentimental, que no puede escapar tampoco del fracaso personal, cuando aborda el pasado familiar de Montserrat.


La ilusión permanente. La encarna Salvador. Su amor es el motor de esa ilusión que no pierde a lo largo de la historia, a pesar de que el contexto no ayude y de que sepa que toda historia de amor termina por acabarse. El protagonista muestra la ventaja de mantenerse ilusionado y de actuar en consecuencia.


El homenaje a Cervantes y al Quijote. El autor se vale de Cervantes y su obra cumbre para utilizarlos como hilo conductor del relato. Desgrana el mensaje de la obra del célebre autor español, a la vez que aprovecha el valor simbólico de la novela, sus personajes y los temas que trata. Salvador, con un nombre propio lleno de sentido para esta novela, termina por convertirse en un caballero andante capaz de cometer locuras por su amada. Y es que el protagonista las cometerá a su manera. Para Salvador, además, los libros son también un bálsamo.


El sentido de la vida. Las reflexiones del protagonista apuntarán a menudo en esa dirección, como también las que le brindaba Rafael durante sus encuentros en la Academia. La filosofía es parte de esta novela y, como no, los profundos pensamientos del protagonista sobre temas como la senectud, la muerte y la soledad de los que fallecen, la enfermedad, la llamada Oscuridad y también el envejecimiento de los cuerpos que se aman. La emocionalidad de sus ideas impregnan las inquietudes de los lectores.


La cotidianidad. LOS BESOS también son una oda a lo cotidiano. El autor describe el día a día de su estancia en la cabaña, se fija en objetos dándoles un tierno protagonismo, como la bonita taza azul de desayuno que Rafael da a su Altisidora, o describe las sensaciones que le causa ver el Opel Astra de Monserrat.


La maternidad. Amante idealizada, Montserrat también es madre. La angustia por mantenerse distanciada de su hijo y la sensación de fracaso forman parte de su carácter.


El Covid-19 y el mundo que le rodea. A menudo, el reflejo de la pandemia llevará implícita la crítica a los políticos o a la forma de encarar la crisis sanitaria por parte de la humanidad. Con sarcasmo, Rafael llamará narcisos a los gobernantes y dará su opinión sobre el virus, que le trajo el amor de Altisidora como regalo. Como en otras de sus obras, el capitalismo y sus efectos también tienen su reflejo en las páginas. A su vez, la mente de Rafael recorrerá algunos periodos de la historia, como el 23-F.


Sobre el autor


Manuel Vilas (Barbastro, 1962) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. Es autor de seis poemarios y su obra lírica se ha compilado en Amor (2010) y en Poesía completa (2016). Su obra narrativa la inicia España, a la que le siguen Aire nuestro, Los inmortales, El luminoso regalo y los libros de relatos Zeta y Setecientos millones de rinocerontes. Es autor del libro de viajes América, de Listen to me y de Lou Reed era español. Su novela Ordesa (2018) fue traducida a más de veinte lenguas y elegida libro del año por el suplemento Babelia y obtuvo el Premio Femina, concedido en Francia a la mejor novela extranjera. Su novela Alegría (2019) fue finalista del Premio Planeta y ha sido traducida a varias lenguas, además de ser finalista en Francia del premio Jean Monnet de literatura europea. Colabora en El País y otros medios.


Twitter: @Granvilas


Facebook: Manuel Vilas


Instagram: manuel.vilas


 

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